Por Aleg Pershanka (Minsk) § 5 abril, 2009 §
El 17 de marzo, Lukashenko dio un discurso tan colorido y tan característico que supone un material excelente para analizar su personalidad. Tras un periodo bastante largo de autocontrol para que no se le escapara ninguna estupidez durante el periodo de mejora de relaciones con la Unión Europea, no pudo resistir la tentación de volver a cultivar enemigos dentro y fuera del país. Esta vez cargó contra los demócratas bielorrusos, los políticos europeos e incluso contra algunos países de la UE.
Algunos analistas políticos deducen que Lukashenko está explorando los límites dentro de los cuales puede continuar con la normalización de las relaciones con la UE. Sí, está es una suposición coherente. Pero todo estaremos de acuerdo en que no era el momento adecuado para hacer este tipo de comentarios, ya que, en ese momento, Europa estaba decidiendo si incluir a Bielorrusia en su política de asociación con Europa del Este. De modo que estos ataques verbales deben tomarse más bien como una descarga de ira irracional contra sus oponentes.
Fijémonos en las construcciones verbales de su discurso que muestran claramente su personalidad, su percepción del mundo y sus tendencias mentales.
A una pregunta sobre la suspensión de la prohibición de visados a altos funcionarios del régimen durante los próximos nueve meses, Lukashenko respondió: “Gracias, está bien. Pero este asunto no es ni sobre funcionarios ni sobre Lukashenko. Si los europeos creen que pueden atarnos a todos, gracias a las señales de sus agentes de hielo*, y zarandearnos y empujarnos todo el rato adelante; en esta situación, no podemos tener diálogo alguno”.
Las palabras acerca de los europeos que nos “zarandean y empujan todo el rato adelante” es son un ejemplo de la tendencia habitual de Lukashenko a retorcer los hechos malinterpretándolos. Le gusta presentar los hechos como si naciones enteras u otras entidades pensaran día y noche en cómo hacerle daño y él, el héroe nacional apoyado por el 90% de la población (aunque, en realidad, escasamente la mitad), oponiéndose a los enemigos traicioneros.
“De hielo” es la traducción literal de una forma habitual que tiene de referirse a los demócratas y, en general, a cualquiera que se oponga a sus ideas o intenciones. Cualquier opositor es su enemigo personal. Lukashenko no tolera que cualquiera tengo una opinión propia distinta a la suya. En el argot ruso actual (no es una palabra normativa) una persona “de hielo” quiere decir cercano a un lobby o fideo.
La forma de referirse a sí mismo muestra también su tendencia a sobrevalorarse. Cuando es entrevistado o pronuncia discursos en público, suele referirse a sí como, por ejemplo, “Lukashenko prometió el año pasado” o “Lukashenko no permitirá que esto o aquello ocurra”. La siguiente frase del mismo discurso es un ejemplo más de autorreferencia: “Algunas figuras prominentes, que sacamos de la cárcel, chillan en público que hay necesidad de pedir a las autoridades, a Lukashenko, que aprieten más, que atormenten en este periodo de crisis”. Con el sarcástico “algunas figuras prominentes”, que él “sacó de la cárcel”, se refiere al ex candidato presidencial Alexander Kazulin. El profesor Kazulin, ex rector de la Universidad Estatal de Bielorrusia, fue acusado de vandalismo y encarcelado por cinco años y medio en un caso prefabricado. Fue liberado el 16 de agosto de 2008 tras larga presión ejercida por la UE y, sobre todo, por Estados Unidos, que incluía sanciones económicas contra empresas bielorrusas, controladas por Lukashenko.
Lukashenko mayestático

Según Lukashenko, “si Europa quiere cooperar con Bielorrusia a partir de los principios que acordamos con Solana, que quiere ver a Bielorrusia en la gran familia europea, estamos preparados para ello”.
Recordemos que la visita de Solana en febrero resultó demasiado complaciente. Solana llegó a decir que Bruselas no pone condición alguna para la normalización de las relaciones. Probablemente, como el viejo diplomático que es, no quiso asustar a nadie en una normalización incipiente. Pero Lukashenko lo interpretó como un triunfo de su política hacia la UE, concretada en la colaboración pragmática en las áreas del tránsito, inversión, inmigración, etc., pero sin referencia alguna a las libertades civiles o a los derechos humanos. Una postura flexible de Bruselas ha sido interpretada como una muestra de debilidad. En consecuencia, ha c omenzado a orientar el diálogo en sus propios términos. Esto también es bastante característico de él: presionar más y más tras concluir que el interlocutor es débil. No se puede hacer concesiones con él.
La oposición democrática bielorrusa, reunida con funcionarios de la UE, declaró la ausencia de progresos e el campo de la democracia y los derechos humanos en Bielorrusia y se opuso categóricamente a la inclusión de Bielorrusia en la agenda europea de asociación con Europa del Este y a la invitación al dictador a la Cumbre de la UE en Praga.
“Eso no es oposición, eso es una quinta columna, son los enemigos del pueblo bielorruso”, comentó sobre los demócratas. Esto es pura retórica soviética. El término “enemigo del pueblo”, junto al de “enemigo de los trabajadores”, “del proletariado” y “enemigo de clase” era corriente bajo el dominio blochevique cuando querían referirse a sus adversarios políticos reales o imaginados; a veces también a sus ex aliados. No olvidemos que Lukashenko emplea a menudo las palabras “pueblo bielorruso” y “yo” de manera intercambiable. Lo que Lukashenko percibe como bueno para él y su poder personal, siempre lo presenta como bueno para el pueblo bielorruso.
La conspiración permanente
“Tenemos una gran cantidad de información que debe permanecer clasificada. Si publicáramos todo sobre cómo trabaja la oposición en Bruselas, Estrasburgo, otras capitales europeas y en América, quedaríais horrorizadas”, añadió. Esta afirmación muestra su tendencia a manipular a los demás y a explicarlo todo en términos de teorías de la conspiración. Ha habido varios momentos en la historia bielorrusa desde 1994 en los que Lukashenko ha prometido en público, con el gesto sereno, demostrar con vídeos varios acontecimientos. Pero nunca ha sido así, bien por su inexistencia o bien porque los hechos que las grabaciones contenían mostraban que había mentido.
La tendencia a ver conspiraciones en todas partes es una característica mental propia suya. Acerca de la crisis económica actual llegó a describirla en términos que hacían pensar que EE.UU. se la había inventado a fin de dañarle personalmente a él.
“Próximamente, haremos públicos algunos documentos en los que se puede ver cómo escriben a los europeos, qué deben exigirle a Bielorrusia… El daño que pretenden hacerle a nuestro Estado es grande”. Estas promesas, que nunca se materializarán, hechas con voz potente y sinceridad en los ojos muestran su extraordinaria habilidad para mentir de forma creíble. Durante un debate de televisión (al comienzo de su presidencia, antes del golpe constitucional, ya que hoy en día es imposible el debate público), afirmó que se había criado con los poemas de Vasil Bykov. Bykov es un escritor bielorruso muy popular, nominado al Premio Nobel de Literatura en más de una ocasión. Podemos decir que cualquier ciudadano bielorruso con educación sabe que Bykov, famoso por sus novelas, no escribió nunca un sólo poema. Pero como Lukashenko insistió tanto en antena sobre la poesía de Bykov con tanta seguridad, la audiencia resultó más proclive a creerle a él que a su rival, que pareció dudar de sus propios conocimientos.

En la cita anterior también puede apreciarse que, con “Estado”, Lukashenko se refiere siempre sí mismo y a su poder.
“Una vez hubimos tratado de llegar a un acuerdo con los europeos y el proceso a ir en la dirección correcta, se volvieron histéricos (…) Por borrachera, o por asuntos de drogas, todo empezó a salirseles por las orejas, por todos los agujeros”.
Esta palabras son un indicativo del nivel cultural del auto proclamado presidente. La falta de respeto y el desprecio por las convenciones sociales son otra de sus características. Nunca admite haber tomado la decisión equivocada. Son frecuentes las ocasiones en las que acusa al Gobierno títere, al primer ministro títere, a la oposición o a agentes externos sus propias meteduras de pata.
Cuando Lukashenko improvisa algún discurso, este suele estar lleno de los elementos que acabamos de examinar. La verdad sea dicha, una parte considerable de los bielorrusos absorbe sus mentiras, insultos y manipulaciones letárgicamente.En el mundo de dicotomías entre amigos y enemigos, con una prensa cerrada, las mentiras fabulosas son tomadas como una verdad revelada largamente esperada.
*”Helado” (оТмороженный), completamente congelado en ruso. Tiene una fuerte connotación peyorativa referida a agentes o grupos de presión.
Imágenes: Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia (arriba). Reunión con Javier Solana, responsable de la política exterior comunitaria, el pasado 19 de febrero (centro). El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos estrecha la mano de Lukashenko durante su encuentro el pasado día 30 de marzo (Daylife).
Por Aleg Pershanka (Minsk) § 24 febrero, 2009 §
Una delegación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE en sus siglas inglesas), otra de Letonia encabezada por el mismísimo Primer Ministro, diputados del Parlamento Europeo y el Alto Representante para la Política Exterior y de Defensa de la UE, Javier Solana ¡Todos ellos visitaron Bielorrusia la semana pasada! Fue una semana extraordinaria, teniendo en cuenta que el país vive en semiaislamiento y que rara vez recibe visitas de altos funcionarios europeos.
Göran Lindblad, el presidente de la Comisión de Asuntos Políticos de la Asamblea del Consejo de Europa, explicó que: “Tenemos previsto renovar el estatus de Bielorrusia [observador especial] en junio durante la reunión de la Asamblea Parlamentaria en Paris. El asunto a negociar entre ambas partes es la posible inclusión de la oposición en la delegación del parlamento bielorruso a la PACE. “Encontraremos una forma de incluir a la oposición”, recalcó Lindblad.
El interés de la delegación de la PACE es comprensible, ya que las últimas elecciones parlamentarias fueron completamente fraudulentas y la composición del parlamento actual no refleja la distribución real de fuerzas en la sociedad bielorrusa. Desde luego, las autoridades oficiales se oponen tajantemente a esto. El ministro de Asuntos Exteriores, Sergéi Martynov, afirmó que “la delegación parlamentaria de la República de Bielorrusia sólo puede ser la delegación parlamentaria de la República de Bielorrusia”. Linbland apuntó que Bielorrusia no satisface los criterios para la PACE, pero expresó su confianza en que pueda ingresar en el futuro en la Asamblea.
La delegación de la PACE también se reunió con líderes juveniles de la oposición, que explicaron el reciente incremento de la represión sobre los jóvenes con las disoluciones brutales de las acciones pacíficas del 14 y el 16 de febrero. Los diputados quedaron sorprendidos al escuchar de los jóvenes cómo la policía bielorrusa destruía las banderas banderas de la UE confiscadas a los manifestantes.
Javier Solana también se reunió con representantes de la sociedad civil y dirigentes politicos de la oposición, entre ellos el ex preso político Alexander Kazulin, el líder del movimiento “Por la libertad”, Alexander Milinkevich y la presienta de la Asociación de Periodistas de Bielorrusia, Zhana Litvina. Después, se reunió con Lukashenko. Este le pidió a Solana que se relacionara con Bielorrusia sin mediadores externos o internos, evidentemente refiriéndose a la oposición democrática como los “internos”. La visita de Solana ha sido la primera vez que un alto cargo de la Unión Europea visita Bielorrusia.
Fin de las prohibiciones
Mr. Pesc repuso que no pretende imponer condiciones a las autoridades de Bielorrusia. Tuvo buenas palabras para cuanto había visto en su visita y calificó su reunión en Minsk como “constructiva”. Esto resultó un tanto extraño y decepcionante para un sector de la oposición democrática, ya que, a finales de 2006, la UE puso 12 condiciones para normalizar las relaciones con Bielorrusia.
Una delegación del Partido Popular Europeo encabezada por el británico Christopher Bisley y compuesta por los eurodiputdos Laima Andrikiené (Lituania), José Xavier Pomés-Ruiz (España) y Jacek Protesovich (Polonia) (este último presidente del comité de relaciones con Bielorrusia), realizó también una visita de un día al país y se reunió con representantes de la sociedad civil bielorrusa, partidos político y diplomáticos. Las reuniones con el presidente Luashenko y el ministro de Exteriores Martynov no llegaron a celebrarse. Los enviados expresaron una opinión negativa acerca del proceso político en Bielorrusia y criticaron la “liberalización” en Bielorrusia. Como si se estuviera produciendo alguna.
Los ministros de Exteriores del bloque suspendieron también la prohibición de viajar a la UE, impuesta el 13 de octubre de 2008, para el presidente Alexander Lukashenko y otros altos cargos del Gobierno. Los ministros justificaron la medida aduciendo que ayudaría a “estimular el diálogo” y las reformas democráticas en el país. Por el momento, hay dialogo, pero las reformas democráticas no aparecen.
Por Aleg Pershanka (Minsk) § 30 enero, 2009 §
En octubre de 2008, a pesar de el fraude en las elecciones recientes había sido evidente, la Unión Europea levantó las sanciones contra funcionarios bielorrusos, incluido Lukashenko. La Comisaria de Relaciones Exteriores y Política Europea de Vecindad, Benita Ferrero-Waldner, destacó la ausencia de prisioneros políticos como un paso adelante por la parte bielorrusa. Sin embargo, existen.
Nueve personas han sido sentenciadas a dos años, otra a uno y un menor a año y medio de libertad restringida sin ser enviados a centros penitenciarios por participar en protestas pacíficas de empresarios. Los condenados a esta pena no pueden salir del país o ser candidatos en elecciones. Tampoco pueden cambiar de lugar de residencia sin autorización de la Policía o participar en la vida pública. Están obligados a permitir la entrada de la Policía a sus domicilios en cualquier momento. Podemos hablar de arresto domiciliario, ya que sólo pueden estar en su casa y en el trabajo. Pueden ser objeto de un proceso criminal por infringir el régimen de cualquier manera.
Recientemente, la dictadura ha comenzado a poner en marcha otras tácticas. Los médicos son forzados a reescribir sus informes sobre activistas políticos jóvenes después de ser reclutados forzosamente para el Ejército. En 28 enero, agentes de policía y oficiales de reclutamiento llevaron a cabo auténticas redadas contra líderes juveniles por toda Bielorrusia. Trataron de llevarse al Ejército por la fuerza al líder del Frente Juvenil Iván Shyla, al de Moladz BNF Franak Vyachorka y al joven activista Zmitser Fedaruk. Franak Vyachorka fue localizado y arrestado en plena calle antes de ser trasladado a una unidad militar. Z. Zhaleznichenka y A. Kalita ya habían caído en manos de la leva.
El 16 de enero, Franak Vyachorka fue atrapado por la fuerza en el consultorio de un hospital al que habia acudido a hacerse un chequeo y confinado en la oficina de reclutamiento. Le dijeron que le transferirían a una unidad militar en cuestión de horas. Franak tenía una dispensa debido a una operación en el ojo y algunas enfermedades cónicas que padece. Tuvo que comparecer ante otra comisión médica en el hospital militar republicano. El 17, Vyachorka apeló su recluta y las acciones de los militares y el personal médico durante la leva. El militante juvenil exigía que las comisiones militares respetasen el principio de igualdad entre todos los reclutas.
“Organización no-registrada”
El tribunal del distrito de Savetski de Minsk avisó a los oficiales de reclutamiento que Vyachorka no podía ser llamado a filas hasta que su recurso no fuera considerado. Sin embargo, su caso fue juzgado en ausencia del interesado y a puerta cerrada. A pesar de sus problema de salud, Franak Vyachorka fue declarado apto para el servicio militar.
Ivan Shyla fue encontrado culpable hace año y medio de participar en una “organización no registrada”. Hace seis meses, fue expulsado del instituto antes de pasar su último examen de la secundaria. Bielorrusia es el único país europeo y uno de los pocos del mundo en que participar en una iniciativa u organización no registradas es delito. El código penal considera una violación de la ley cualquier asociación ciudadana, sin importar la finalidad.
Así que, aunque no existen prisioneros políticos como tales, virtualmente los hay. La dictadura priva a sus opositores de libertad con otras medidas, como arresto domiciliario o reclutamiento forzoso. Hace unos días, el secretario general del Comité de Helsinki sueco, Robert Hårdh, señaló acertadamente que el regimen bielorruso muestra un gran ingenio a la hora de perseguir a la oposición.
Yo preferiría que mostrara más ingenio en superar la crisis económica que arrecia a lo largo y ancho del país, más que en privar a la gente de libertad por sus opiniones polítcas o ejercer sus derechos básicos.
Imagen: Emblema del Ministerio de Defensa de Bielorrusia.
Por Aleg Pershanka (Minsk) § 1 noviembre, 2008 §
El dictador y sus fieles seguidores son bienvenidos; los demócratas no
El 13 de octubre, los ministros de Exteriores de la Unión Europea levantaron la prohibición de entrada a los países de la Unión a Alexander Lukashenka y a 35 altos cargos del Gobierno bielorruso por medio año. Sólo cinco personas se han quedado en la lista de vetados: la presidenta de la Comisión Electoral Central, Lidia Yarmoshyna y otros cuatro sospechosos de haber participado en los secuestros violentos de políticos de la oposición en los años 1999 y 2000. Estos son: el actual ministro del Interior Uladzimir Navumau; el ex secretario de Estado de Seguridad, Viktar Sheiman; el ex ministro Asuntos Internos, Yury Sivakou y el ex comandante de la brigada de tropas especiales de las tropas del Ministerio del Interior, Dimitrij Paulichenka.
La prohibición de viajar a la UE volverá a entrar en vigor en abril de 2009, a menos que que los 27 estados decidan lo contrario. La reimposición de la medida estará condicionada a las reformas que Bielorrusia realice en los campos de “la ley electoral (…) libertad de expresión y de prensa, así como en la libertad de reunión y asociación política”, según ha explicado la UE en un comunicado.
La decisión ha provocado contradicciones dentro de la sociedad. Por un lado, puede existir cierta impresión de que Bielorrusia se aleja de la influencia rusa de esta manera. Pero, por el otro, ahora Lukashenka y aquellos más leales a él pueden solicitar visados Schengen para viajar por toda Europa, mientras los activistas democráticos están en una lista negra especial de Interior que les impide salir del país por las razones más nimias. Y los bielorrusos corrientes tienen que pagar 60 euros por un visado Schengen, una tercera parte del sueldo medio mensual.
“El comportamiento de los europeos tiene una definición precisa y analogías claras en la historia. Se llama apaciguar al dictador”, afirmó Andrei Sannikau, ex viceministro bielorruso de Exteriores entre 1995 y 1996, hoy coordinador de la campaña Bielorrusia Europea. Asegura que la decisión de levantar la prohibición tiene todas las probabilidades de no dar los resultados que algunos europeos esperan. Sannikau está seguro de que el régimen autoritario no tomará la decisión como un gesto de buena voluntad, sino como una muestra de debilidad europea y de reconocimiento del actual desprecio por la ley e irresponsabilidad de los funcionarios actuales.
Durante la Cumbre Europea del 13 de octubre, el ministro de Exteriores bielorruso, Segéi Martinov habló de economía y ecología, pero no pronunció una sola palabra acerca de los Derechos Humanos y la libertad de prensa, que son las condiciones principales que pone la UE para levantar las sanciones contra Bielorrusia. “Bielorrusia espera profundizar sus relaciones con Europa”, afirmó después de reunirse con el Alto Comisionado para la Política Exterior de la UE, Javier Solana. Estas relaciones “son en interés de ambas partes: comenzando por la economía y terminando por la lucha contra el contrabando, la inmigración ilegal y la protección al tránsito de mercancías y al medio ambiente”, añadió. El mensaje no es nuevo en absoluto: no interfieran en nuestra política interior y régimen autoritario y nosotros colaboraremos en todo lo demás.
El diario alemán Die Tageszeitung afirmó que aquel fue “un día negro para Europa”. “La Unión Europea está rota por los déspotas orientales”, relataba el diario, refiriéndose también al dirigente de Uzbekistán Islam Kadírov. “La política europea no reacciona ante el uso de la gente como moneda de cambio en las negociaciones. Primero hay que arrestar a los ciudadanos sin razón aparente. Después, probablemente, torturarlos. Entonces ya están listos para ser empleados en las negociaciones con los europeos. Este método puede parecer útil si quieren que la UE haga concesiones. Pero no tiene nada que ver con reformas auténticas”, añadió.
Recuerdo la paliza a los jóvenes en 1 de mayo de este año. En ocación de la fiesta del Primero de Mayo y de la conmemoración de la ampliación de la UE al Este, varios jóvenes acudieron a un mitin. Allí, los soldados les arrebataron las banderas de la UE y los arrestaron sin razón alguna. Los chicos había salido a la calle desinteresadamente y esperaban que la UE les ayudara. Ahora están muy decepcionados.
Por Aleg Pershanka (Minsk) § 2 octubre, 2008 §
Parecía imposible que pudieran existir elecciones parlamentarias más improbables que las celebradas en 2004. Hace cuatro años, 108 de los 110 diputados fueron elegidos en la primera vuelta. Ni un sólo miembro de la oposición llegó por entonces a la Cámara Baja del Parlamento.
Pero estas elecciones han resultado ser aún más bárbaras. Todos los diputados han sido elegidos en la primera ronda, ni uno sólo pertenece a la oposición. Los funcionarios de Minsk ni siquiera han intentado simular un escenario más realista para las elecciones: segunda vuelta en algunas circunscripciones y algunos miembros de la oposición en el Parlamento.
Las sensacionales reuniones de las autoridades bielorrusas con conocidos representantes de la UE antes de las elecciones, la conversación telefónica entre Lukashenka y Solana, los intentos de persuasión a la oposición para que no retirase a sus candidatos por parte de diplomáticos occidentales y la llamativa buena voluntad de los observadores OSCE para fijarse en los aspectos más positivos de la campaña electoral llevaron a muchos expertos y al bielorruso medio a pensar que Lukashenka y Occidente habían llegado a un acuerdo.
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Influyentes periódicos polacos llegaron incluso a publicar una lista supuestamente acordada entre las autoridades bielorrusas y Occidente acerca de qué miembros de la oposición habían de ser elegidos diputados. Sin embargo, la lista enviada en la víspera de las elecciones a la redacción del diario publico Narodnaya Volia por un anónimo funcionario bielorruso resultó ser bastante más precisa. Incluía a todos los candidatos del Gobierno y sólo falló en algún nombre que otro.
Occidente esperaba que la mayor representatividad del nuevo parlamento bielorruso permitiera una mayor cooperación con Bielorrusia. Algo así como elecciones democráticas a cambio de ayuda política y financiera para Bielorrusia. Lukashenka había expresado en público repetidamente su deseo de que Occidente reconociera estas elecciones y de que el Parlamento quedara así legitimado. Los países occidentales dieron muestras de su disposición a hacerlo si al menos algún que otro miembro de la oposición salía elegido como diputado.
Pero los fraudulentos resultados sorprendieron a Occidente y mostraron la terquedad de Lukashenka y su completa incapacidad para llegar a ningún acuerdo. “Desafortunadamente, las reiteradas señales de buena voluntad no parecen haber sido recibidas o interpretadas correctamente. En consecuencia, el significativo progreso que esperábamos para desarrollo democrático de Bielorrusia no se ha materializado”, explicó Anne-Marie Lizin, vicepresidenta de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE y Coordinadora Especial de los observadores a corto plazo de la OSCE.
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“El presidente Lukashenka nunca pierde una oportunidad para perder una oportunidad”, afirmó el Secretario General del Consejo de Europa, Terry Davis. “Existía la esperanza de que las recientes elecciones parlamentarias serían un punto de inflexión en el aislamiento autoimpuesto de Bielorrusia del resto de Europa. Desafortunadamente, no ha sido así”, añadió.
La oposición se basó en los numerosos actos de falsificación descubiertos para tachar las elecciones de totalmente fraudulentas y la participación de sospechosamente excesiva. Después de los pucherazos a cara descubierta que tuvieron lugar por todo el país, la misión de observación electoral de la OSCE/ODIHR no calificó las elecciones parlamentarias ni de justas ni de democráticas. El recuento fue evaluado como “malo” o “muy malo” en el 48% de los colegios electorales visitados. Cuando fue posible acceder al proceso, observaron varios casos de falsificación.
Desde luego, los medios estatales no dijeron una palabra sobre el informe de la OSCE y su evaluación negativa del proceso. Las palabras de los miembros de la organización fueron sacadas de contexto. Y cuando los canales rusos que emitían desde Bielorrusia informaban sobre las conclusiones de la OSCE, eran interrumpidos por publicidad.
Parece que Occidente no tiene una idea clara sobre cómo llevar las relaciones con Bielorrusia. Tras la decepción con los demócratas bielorrusos y su papel de mediadores, esperaban colaborar con las autoridades actuales. Es de esperar que a estas elecciones siga un periodo de incertidumbre bastante largo en las relaciones entre Minsk y los países occidentales.
El politólogo bielorruso Chernoy mostró el año pasado en su artículo ¿Transformación o conservación? que los regímenes autoritarios de tipo bielorruso (regímenes personalistas de izquierda de orientación populista-conservadora) casi nunca son doblegados por cambios profundos en el sistema. Más aún, nunca se ha dado el caso de que uno de estos regímenes evolucionara hacia el autoritarismo radical y se dirigiera hacia la modernización y una evolución consistente. En los regímenes personalistas, el poder depende una sola persona, que es la fuente esencial de poder y, a veces, única. Por tanto, la duración de este tipo de regímenes queda determinada por la duración política, y a veces física, de su líder-creador.
El dictador adicto al deporte tiene ahora mismo 54 años y parece estar muy bien de salud. Sin embargo, los países occidentales pueden ayudar al pueblo bielorruso a alcanzar sus légitimas aspiraciones democráticas acelerando su muerte política a través de una política unida y un sistema de sanciones políticas y económicas que resulte eficaz. Esperemos que ahora tengan una idea más clara del tipo de persona con que se las tienen que ver.
Primer vídeo: Una mujer de la mesa electoral alega estar “enferma” para salir y hacer una llamada. Los demás miembros le esperan. A su regreso, susurra ciertas palabras al comité. Está terminantemente prohibido para un miembro de la mesa abandonar la sala durante el proceso de recuento. Los autores del vídeo alegan que llamó a la Comisión Electoral Central y que son los “resultados” lo que comenta en voz baja a los demás miembros de la mesa (Uladzimir Uladzimirau).
Segundo vídeo: Un observador electoral de una organización local trata de acercarse a la mesa para vigilar el recuento. El presidente de la mesa le impide acercarse. Los observadores tendrán que conformarse con mirar a diez metros de distancia el recuento de cada papeleta (Uladzimir Uladzimirau)