La personalidad del dictador europeo a partir de su discurso del 17 de marzo

Por § 5 abril, 2009 § Sin comentarios

El 17 de marzo, Lukashenko dio un discurso tan colorido y tan característico que supone un material excelente para analizar su personalidad. Tras un periodo bastante largo de autocontrol para que no se le escapara ninguna estupidez durante el periodo de mejora de relaciones con la Unión Europea, no pudo resistir la tentación de volver a cultivar enemigos dentro y fuera del país. Esta vez cargó contra los demócratas bielorrusos, los políticos europeos e incluso contra algunos países de la UE.

Algunos analistas políticos deducen que Lukashenko está explorando los límites dentro de los cuales puede continuar con la normalización de las relaciones con la UE. Sí, está es una suposición coherente. Pero todo estaremos de acuerdo en que no era el momento adecuado para hacer este tipo de comentarios, ya que, en ese momento, Europa estaba  decidiendo si incluir a Bielorrusia en su política de asociación con Europa del Este. De modo que estos ataques verbales deben tomarse más bien como una descarga de ira irracional contra sus oponentes.

Fijémonos en las construcciones verbales de su discurso que muestran claramente su personalidad, su percepción del mundo y sus tendencias mentales.

A una pregunta sobre la suspensión de la prohibición de visados a altos funcionarios del régimen durante los próximos nueve meses, Lukashenko respondió: “Gracias, está bien. Pero este asunto no es ni sobre funcionarios ni sobre Lukashenko. Si los europeos creen que pueden atarnos a todos, gracias a las señales de sus agentes de hielo*, y zarandearnos y empujarnos todo el rato adelante; en esta situación, no podemos tener diálogo alguno”.

Las palabras acerca de los europeos que nos “zarandean y empujan todo el rato adelante” es son un ejemplo de la tendencia habitual de Lukashenko a retorcer los hechos  malinterpretándolos. Le gusta presentar los hechos como si naciones enteras u otras entidades pensaran día y noche en cómo hacerle daño y él, el héroe nacional apoyado por el 90% de la población (aunque, en realidad, escasamente la mitad), oponiéndose a los enemigos traicioneros.

“De hielo” es la traducción literal de una forma habitual que tiene de referirse a los demócratas y, en general, a cualquiera que se oponga a sus ideas o intenciones. Cualquier opositor es su enemigo personal. Lukashenko no tolera que cualquiera tengo una opinión propia distinta a la suya. En el argot ruso actual (no es una palabra normativa) una persona “de hielo” quiere decir cercano a un lobby o fideo.

La forma de referirse a sí mismo muestra también su tendencia a sobrevalorarse. Cuando es entrevistado o pronuncia discursos en público, suele referirse a sí como, por ejemplo, “Lukashenko prometió el año pasado” o “Lukashenko no permitirá que esto o aquello ocurra”. La siguiente frase del mismo discurso es un ejemplo más de autorreferencia: “Algunas figuras prominentes, que sacamos de la cárcel, chillan en público que hay necesidad de pedir a las autoridades, a Lukashenko, que aprieten más, que atormenten en este periodo de crisis”. Con el sarcástico “algunas figuras prominentes”, que él “sacó de la cárcel”, se refiere al ex candidato presidencial Alexander Kazulin. El profesor Kazulin, ex rector de la Universidad Estatal de Bielorrusia, fue acusado de vandalismo y encarcelado por cinco años y medio en un caso prefabricado. Fue liberado el 16 de agosto de 2008 tras larga presión ejercida por la UE y, sobre todo, por Estados Unidos, que incluía sanciones económicas contra empresas bielorrusas, controladas por Lukashenko.

Lukashenko mayestático


Según Lukashenko, “si Europa quiere cooperar con Bielorrusia a partir de los principios que acordamos con Solana, que quiere ver a Bielorrusia en la gran familia europea, estamos preparados para ello”.

Recordemos que la visita de Solana en febrero resultó demasiado complaciente. Solana llegó a decir que Bruselas no pone condición alguna para la normalización de las relaciones. Probablemente, como el viejo diplomático que es, no quiso asustar a nadie en una normalización incipiente. Pero Lukashenko lo interpretó como un triunfo de su política hacia la UE, concretada en la colaboración pragmática en las áreas del tránsito, inversión, inmigración, etc., pero sin referencia alguna a las libertades civiles o a los derechos humanos. Una postura flexible de Bruselas ha sido interpretada como una muestra de debilidad. En consecuencia, ha c omenzado a orientar el diálogo en sus propios términos. Esto también es bastante característico de él: presionar más y más tras concluir que el interlocutor es débil. No se puede hacer concesiones con él.

La oposición democrática bielorrusa, reunida con funcionarios de la UE, declaró la ausencia de progresos e el campo de la democracia y los derechos humanos en Bielorrusia y se opuso categóricamente a la inclusión de Bielorrusia en la agenda europea de asociación con Europa del Este y a la invitación al dictador a la Cumbre de la UE en Praga.

“Eso no es oposición, eso es una quinta columna, son los enemigos del pueblo bielorruso”, comentó sobre los demócratas. Esto es pura retórica soviética. El término “enemigo del pueblo”, junto al de “enemigo de los trabajadores”, “del proletariado” y “enemigo de clase” era corriente bajo el dominio blochevique cuando querían referirse a sus adversarios políticos reales o imaginados; a veces también a sus ex aliados. No olvidemos que Lukashenko emplea a menudo las palabras “pueblo bielorruso” y “yo” de manera intercambiable. Lo que Lukashenko percibe como bueno para él y su poder personal, siempre lo presenta como bueno para el pueblo bielorruso.

La conspiración permanente

“Tenemos una gran cantidad de información que debe permanecer clasificada. Si publicáramos todo sobre cómo trabaja la oposición en Bruselas, Estrasburgo, otras capitales europeas y en América, quedaríais horrorizadas”, añadió. Esta afirmación muestra su tendencia a manipular a los demás y a explicarlo todo en términos de teorías de la conspiración. Ha habido varios momentos en la historia bielorrusa desde 1994 en los que Lukashenko ha prometido en público, con el gesto sereno, demostrar con vídeos varios acontecimientos. Pero nunca ha sido así, bien por su inexistencia o bien porque los hechos que las grabaciones contenían mostraban que había mentido.

La tendencia a ver conspiraciones en todas partes es una característica mental propia suya. Acerca de la crisis económica actual llegó a describirla en términos que hacían pensar que EE.UU. se la había inventado a fin de dañarle personalmente a él.

“Próximamente, haremos públicos algunos documentos en los que se puede ver cómo escriben a los europeos, qué deben exigirle a Bielorrusia… El daño que pretenden hacerle a nuestro Estado es grande”. Estas promesas, que nunca se materializarán, hechas con voz potente y sinceridad en los ojos muestran su extraordinaria habilidad para mentir de forma creíble. Durante un debate de televisión (al comienzo de su presidencia, antes del golpe constitucional, ya que hoy en día es imposible el debate público), afirmó que se había criado con los poemas de Vasil Bykov. Bykov es un escritor bielorruso muy popular, nominado al Premio Nobel de Literatura en más de una ocasión. Podemos decir que cualquier ciudadano bielorruso con educación sabe que Bykov, famoso por sus novelas, no escribió nunca un sólo poema. Pero como Lukashenko insistió tanto en antena sobre la poesía de Bykov con tanta seguridad, la audiencia resultó más proclive a creerle a él que a su rival, que pareció dudar de sus propios conocimientos.

En la cita anterior también puede apreciarse que, con “Estado”, Lukashenko se refiere siempre sí mismo y a su poder.

“Una vez hubimos tratado de llegar a un acuerdo con los europeos y el proceso a ir en la dirección correcta, se volvieron histéricos (…) Por borrachera, o por asuntos de drogas, todo empezó a salirseles por las orejas, por todos los agujeros”.

Esta palabras son un indicativo del nivel cultural del auto proclamado presidente. La falta de respeto y el desprecio por las convenciones sociales son otra de sus características. Nunca admite haber tomado la decisión equivocada. Son frecuentes las ocasiones en las que acusa al Gobierno títere, al primer ministro títere, a la oposición o a agentes externos sus propias meteduras de pata.

Cuando Lukashenko improvisa algún discurso, este suele estar lleno de los elementos que acabamos de examinar. La verdad sea dicha, una parte considerable de los bielorrusos absorbe sus mentiras, insultos y manipulaciones letárgicamente.En el mundo de dicotomías entre amigos y enemigos, con una prensa cerrada, las mentiras fabulosas son tomadas como una verdad revelada largamente esperada.

*”Helado” (оТмороженный), completamente congelado en ruso. Tiene una fuerte connotación peyorativa referida a agentes o grupos de presión.


Imágenes: Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia (arriba). Reunión con Javier Solana, responsable de la política exterior comunitaria, el pasado 19 de febrero (centro). El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos estrecha la mano de Lukashenko durante su encuentro el pasado día 30 de marzo (Daylife).

Una extraña semana llena de visitas oficiales

Por § 24 febrero, 2009 § Sin comentarios

 

Una delegación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE en sus siglas inglesas), otra de Letonia encabezada por el mismísimo Primer Ministro, diputados del Parlamento Europeo y el Alto Representante para la Política Exterior y de Defensa de la UE, Javier Solana ¡Todos ellos visitaron Bielorrusia la semana pasada! Fue una semana extraordinaria, teniendo en cuenta que el país vive en semiaislamiento y que rara vez recibe visitas de altos funcionarios europeos.

Göran Lindblad, el presidente de la Comisión de Asuntos Políticos de la Asamblea del Consejo de Europa, explicó que: “Tenemos previsto renovar el estatus de Bielorrusia [observador especial] en junio durante la reunión de la Asamblea Parlamentaria en Paris. El asunto a negociar entre ambas partes es la posible inclusión de la oposición en la delegación del parlamento bielorruso a la PACE. “Encontraremos una forma de incluir a la oposición”, recalcó Lindblad.

eu-bielEl interés de la delegación de la PACE es comprensible, ya que las últimas elecciones parlamentarias fueron completamente fraudulentas y la composición del parlamento actual no refleja la distribución real de fuerzas en la sociedad bielorrusa. Desde luego, las autoridades oficiales se oponen tajantemente a esto. El ministro de Asuntos Exteriores, Sergéi Martynov, afirmó que “la delegación parlamentaria de la República de Bielorrusia sólo puede ser la delegación parlamentaria de la República de Bielorrusia”. Linbland apuntó que Bielorrusia no satisface los criterios para la PACE, pero expresó su confianza en que pueda ingresar en el futuro en la Asamblea.

La delegación de la PACE también se reunió con líderes juveniles de la oposición, que explicaron el reciente incremento de la represión sobre los jóvenes con las disoluciones brutales de las acciones pacíficas del 14 y el 16 de febrero. Los diputados quedaron sorprendidos al escuchar de los jóvenes cómo la policía bielorrusa destruía las banderas banderas de la UE confiscadas a los manifestantes.

Javier Solana también se reunió con representantes de la sociedad civil y dirigentes politicos de la oposición, entre ellos el ex preso político Alexander Kazulin, el líder del movimiento “Por la libertad”,  Alexander Milinkevich y la presienta de la Asociación de Periodistas de Bielorrusia, Zhana Litvina. Después, se reunió con Lukashenko. Este le pidió a Solana que se relacionara con Bielorrusia sin mediadores externos o internos, evidentemente refiriéndose a la oposición democrática como los “internos”. La visita de Solana ha sido la primera vez que un alto cargo de la Unión Europea visita Bielorrusia.

Fin de las prohibiciones

Mr. Pesc repuso que no pretende imponer condiciones a las autoridades de Bielorrusia. Tuvo buenas palabras para cuanto había visto en su visita y calificó su reunión en Minsk como “constructiva”. Esto resultó un tanto extraño y decepcionante para un sector de la oposición democrática, ya que, a finales de 2006, la UE puso 12 condiciones para normalizar las relaciones con Bielorrusia.

Una delegación del Partido Popular Europeo encabezada por el británico Christopher Bisley y compuesta por los eurodiputdos Laima Andrikiené (Lituania), José Xavier Pomés-Ruiz (España) y Jacek Protesovich (Polonia) (este último presidente del comité de relaciones con Bielorrusia), realizó también una visita de un día al país y se reunió con representantes de la sociedad civil bielorrusa, partidos político y diplomáticos. Las reuniones con el presidente Luashenko y el ministro de Exteriores Martynov no llegaron a celebrarse. Los enviados expresaron una opinión negativa acerca del proceso político en Bielorrusia y criticaron la “liberalización” en Bielorrusia. Como si se estuviera produciendo alguna.

Los ministros de Exteriores del bloque suspendieron también la prohibición de viajar a la UE, impuesta el 13 de octubre de 2008, para el presidente Alexander Lukashenko y otros altos cargos del Gobierno. Los ministros justificaron la medida aduciendo que ayudaría a “estimular el diálogo” y las reformas democráticas en el país. Por el momento, hay dialogo, pero las reformas democráticas no aparecen.

Where Am I?

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