La oposición boicoteará las elecciones bielorrusas (revista de prensa)

Por § 11 septiembre, 2008 § Un comentario

Bielorrusia: La coalición democrática de la Unión de Fuerzas por la Democracia (UDF) ha decidido retirar sus candidatos de las elecciones legislativas del próximo 28 de septiembre, al término de la campaña electoral el próximo día 23, y ha convocado una manifestación en la Plaza de Octubre en Minsk para el día de las elecciones a las ocho de la tarde. Aducen que el Gobierno ha ignorado su demanda para obtener más representantes en las mesas y comisiones electorales. Sólo les ha sido asignado el 0,07% de los delegados. Se espera que la decisión sea ratificada el día 21 por el consejo político de la coalición.

- El Banco Mundial ha incluido a Bielorrusia en su lista de los diez mejores reformadores del sistema económico. Premia así la mejora del país en seis de diez indicadores relacionados con la agilización de su sistema burocrático, de sus sistema de aduanas y del clima inversor.

- Un estudiante universitario de primer año ha sido expulsado de la Facultad de Lenguas Extranjeras en Mohilev, al este del país. La universidad aduce que ha suspendido sus exámenes de inglés. Rastsislau Pankratau afirma haber estado cinco veces en Inglaterra y haber estudiado inglés desde pequeño. Agentes del KGB (la policía secreta bielorrusa) le habían visitado varias veces y amenazado con expulsarle de la universidad si no abandonaba la organización opositora en que militaba, el Frente Juvenil.

- La policía de tráfico bielorrusa ha indemnizado por orden judicial a los afectados por el caso de los coches barrera que nuestro analista Aleg Pershanka mencionaba en su columna de ayer. Los 22 millones de rublos bielorrusos (7.387 euros) de indemnización serán distribuidos entre los siete afectados.

- Bielorrusia ocupa la tercera posición en la clasificación mundial de suicidios, según informó el jefe del departamento de Psicología de la Alta Academia de Medicina Bielorrusa, con motivo de la celebración ayer del Día Internacional para la Prevención del Suicidio. Con 35 suicidios por cada 100.000 personas, sólo Lituania y Rusia le aventajan, dijo el médico. La Organización Mundial de la Salud sitúa al país en segundo lugar, por delante de Rusia y detrás de Lituania.

Ucrania: El diario Kyiv Post denunció ayer en primera página las violaciones de Derechos Humanos que la policía ucraniana comete regularmente. La policía ucraniana tiene una cuota de resolución de crímenes cercana al 70%, aunque el editorial destaca que cuando el caso tiene conexiones políticas, la tasa baja a cero.

Tortura policial en un 80% de los casos presentados, legitimidad en los tribunales de confesiones obtenidas bajo tortura, inocentes encarcelados, palizas a los detenidos y malos tratos en prisión son denunciados por organizaciones de Derechos Humanos ucranianas. Describen un sistema que defiende la impunidad de sus agentes mal pagados (con sueldos de menos de 3 euros al día) y con una abogacía pública con sueldos de poco más de 200 euros al mes.

El Departamento de Estado de EE.UU. ya denunció la situación en su informe anual sobre  Derechos Humanos en el mundo.

Georgia: El ministerio del Interior georgiano ha informado de la muerte ayer de un policía por disparos en una aldea con presencia militar rusa en la frontera con Osetia del Sur. El puesto de policía recibió disparos desde otro puesto militar ruso cercano. 

- Rusia presentará el borrador de una propuesta de embargo de armas a Georgia en Naciones Unidas, según informó en ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, en una rueda de prensa. Por otra parte, la agencia AP citó a una fuente anónima del ministerio de Defensa israelí relatando una nueva directiva instando a todos los empresarios israelíes implicados en comercio de armas en Georgia a volver a Israel.

- Las cuatro fragatas de la OTAN desplegadas en el Mar Negro, entre ellas, la española Almirante Juan de Borbón, han concluido su misión y navegan ya hacia el Mediterráneo. 

- El Gobierno georgiano ha levantado el bloqueo por Internet a los dominios rusos. Si embargo, continúa siendo imposible acceder desde el país a los medios de comunicación y a algunos ministerios rusos. La señal de las televisiones rusas continúa bloqueada. La medida fue tomada durante la guerra que ambos países libraron el mes pasado.

Polonia: El primer ministro, Donald Tusk, ha afirmado que quiere introducir la castración química en la legislación polaca como castigo para los pedófilos reincidentes en Polonia. “Sé que las asociaciones de Derecho Humanos me criticarán por esto, pero no creo que pueda llamarse “humanos” a estas criaturas”, afirmó el primer ministro. El diario Gazeta Wyborcza recuerda que tal medida resulta inconstitucional, a no ser que los condenados acepten la medida como tratamiento voluntario dirigido a incrementar su bienestar.

Armenia: Los ministros de Exteriores armenio y turco se reunirán en Nueva York el próximo día 16 durante la Asamblea de la ONU, según afirmó el ministro turco, Alí Babacan. La reunión significa un paso importante en las relaciones entre ambos países que no mantienen relaciones diplomáticas debido al conflicto sobre Nagorno-Karabaj con Azerbayán. Turquía mantiene un embargo comercial sobre Armenia.

Rusia: Un primo del presidente de la república de Ingusetia, Murat Zyazikov, fue asesinado ayer en la capital, Nazrán, según informó el ministerio del interior Ingús. El Mercedes en que viajaba Beján Zyazikov recibió varios disparos. Zyazikov murió de las heridas recibidas. Los familiares del periodista asesinado, Magomed Yavloyev, habían jurado vengar su muerte acaecida el pasado 3 de septiembre a manos de la policía estatal.

Letonia: La policía arrestó a un grupo de cuatro traficantes de personas el pasado lunes en una ciudad cercana a la frontera rusa. Fueron sorprendidos mientras transportaban a un grupo de chinos sin papeles que había viajado a través de Rusia. También fueron encontradas municiones en casa de uno de los criminales.

Lituania: El Fiscal General del Estado recibió una paliza de tres borrachos al salir de su oficina en Vilnius en la tarde de ayer. Los agresores ya han sido detenidos.

 

P.V.                    

¿Qué ha pasado con Rusia?

Por § 7 septiembre, 2008 § Un comentario

(read it in English)

La respuesta rusa -desproporcionada, excesiva, vengativa- a la invasión de Osetia del Sur fue diseñada para mucho más que echar a Georgia de Osetia del Sur, en una acción que, si sólo se hubiera quedado en eso, no habría pasado de una distracción de las Olimpiadas ni de un episodio más de la ya proverbial temporada tonta de la región. En lugar de eso fue mucho más allá: invadió la misma Georgia y ridiculizó la (reconocidamente histriónica e ineficaz) diplomacia y la tregua negociadas por el presidente francés y presidente de turno de la Unión Europea, Nicolas Sarkozy. De hecho, la reacción estaba planeada al detalle para destruir la capacidad militar de Georgia, arruinar sus infraestructuras y enviar un mensaje siniestro sobre la potencial falta de seguridad para las rutas de petróleo y gas que atraviesan Georgia. Precisamente las mismas rutas que son planteadas como alternativas a aquellas bajo control ruso.

También, desde luego, pretendía ser una humillación pública para el autosuficiente, tirando a impulsivo, y fotogénico presidente Mijaíl Saakashvili, un muchacho ejemplar en valores democráticos occidentales, visto como un caballo de Troya por los meditativos rusos. De hecho, es odiado personalmente por el primer ministro ruso, Vladimir Putin, de quien se dice que es una persona fría y comedida, pero que “se le va” al oír el nombre de Saakashvili. Un odio cordialmente correspondido por Saakashvili, que detesta a Putin y se refiere a él como Liliputin, un mote que, imprudentemente, ha llegado a los oídos del mismo Putin. “Gracias por Stalin”, le dijo una vez con ironía Putin a Saakashvili durante una conversación anterior. “Usted sí que le está agradecido”, respondió suavemente Saakashvili. Las relaciones personales importan en la política, en contra de lo que algunos teóricos nos quieren hacer creer.

Pero sobre todo, la respuesta rusa estaba diseñada para enviar un mensaje a Occidente para que se lo pensara dos veces antes de expandir la OTAN hacia el Este y para que Georgia volviera a la realidad: aunque sus ideales de filosofía política apunten al Oeste, la geografía dictamina que Georgia permanece todavía en la esfera de influencia rusa. Esta respuesta muestra claramente que Rusia ha vuelto y que va a ejercer su derecho percibido a dar su opinión -por la fuerza, si hace falta- en las áreas que considere que caen dentro de su esfera de influencia.

Las consecuencias de Kósovo

Había otras razones para la respuesta rusa. El irreflexivo reconocimiento de Kósovo a principios de este año, en contra de las vehementes protestas de Rusia, ha reforzado el resentimiento ruso. Rusia se ha sentido ignorada y ninguneada, como lo ha venido siendo desde la caída de la Unión Soviética. El Gobierno de Moscú ya avisó de que el reconocimiento de Kósovo traería consecuencias. A pesar de que la gran mayoría de los kosovares negaban el derecho del Gobierno serbio de Belgrado a regirles, Kósovo era de iure parte de Serbia. El reconocimiento tuvo lugar a pesar de las muchas objeciones de Serbia, un estado soberano bien constituido y un antiguo aliado tradicional e histórico de Rusia.

Lo inquietante fue que ésto también introdujo el principio de desmembración de una nación soberana si parte importante de su población en una región concreta niega la autoridad del estado soberano para regirles. En ese sentido, las fronteras han cambiado en Europa desde 1945, pero sólo con el consentimiento del estado implicado (Alemania en 1990, o la disolución de Checoslovaquia en 1992), o, si éste había desaparecido (como ocurrió con la implosión, entre otras cosas, de la antigua Yugoslavia en los ’90). Sin embargo, el reconocimiento de Kósovo cambió las reglas, ya que desde entonces las fronteras de una nación soberana podían ser alteradas en contra de su voluntad si una parte significativa de una región cuestionaba su autoridad y buscaba fuera apoyo para sus reivindicaciones. Así, Rusia tenía a mano este argumento para reconocer Osetia del Sur y Abjazia.

Caída y resurgir de Rusia

Sin embargo, la razón más importante de todas fue la humillación rusa mezclada con una necesidad desesperada de respeto, ambos surgidos de las caóticas condiciones de los ’90 y de la caída de la Unión Soviética. La vieja Unión Soviética había perdido un imperio, y una ideología, y el estado que la sucedió, Rusia, desprovisto de su pantalla de países satélite, no había logrado encontrar su camino para reemplazar lo que había perdido. Ni un camino que la volviera respetable.

Las formas que tomaron la democracia, la reforma del mercado y la privatización durante el periodo del capitalismo del Salvaje Este de los barones ladrones en los ‘90 han contaminado y ensuciado las ideas de democracia y liberalización del mercado en Rusia. Las condiciones económicas eran tan lamentables que el estado no pudo cumplir con sus obligaciones de deuda exterior en 1998 y el rublo se devaluó drásticamente en consecuencia. Los salarios públicos y las pensiones quedaron sin pagar, el asesinato se convirtió en un problema cotidiano para los ricos y poderosos (y también para los periodistas de investigación, banqueros y parlamentarios) y la corrupción se volvió endémica a medida que las organizaciones, burocracias, institutos y universidades trataban de llegar a fin de mes en un estado en que las estructuras se habían derrumbado.

Este era el mundo que, al principio involuntariamente, le tocó regir a Vladimir Putin cuando fue nombrado para suceder a Boris Yeltsin en diciembre de 1999. En el mundo que trató de controlar y, sobre todo, de estabilizar mínimamente, esto significaba fortalecer la seguridad dentro del estado, controlar la política y asegurar las fronteras del país. Más adelante, cuando las cosas mejoraron -y el Gobierno terminó de pagar la deuda exterior en 2005- su Gobierno aumentó el control sobre los recursos energéticos del estado y, finalmente, se sintió lo suficientemente fuerte como para dar opiniones cada vez más irascibles sobre asuntos internacionales. Especialmente en aquellos relacionados con su Exterior Cercano, aquellos estados que solían estar bajo el mando de Moscú, o, al menos, bajo su influencia.

El cerco de la OTAN

Porque, mientras el viejo Imperium había dejado de existir, el viejo enemigo, la OTAN, había avanzado más todavía hacia el Este, o así debió de parecer en la amargada visión rusa. Los primeros en unirse fueron los países del viejo Pacto de Varsovia -el viejo Exterior Cercano: Polonia, la República Checa, aquellos países países del centro y el Este de Europa que habían sufrido la ocupación soviética desde 1945. Fueron seguidos por los  Países Bálticos, antiguos miembros forzados de la propia Unión Soviética. Después, con la Revolución de la Rosa en Georgia en 2003 y la Revolución Naranja en Ucrania en 2004, ambos países anunciaron su intención de buscar refugio bajo el paraguas de la OTAN a la primera oportunidad.

Las revoluciones de colores, tal y como ocurrieron y la forma en que lo hicieron en los que fueron estados de la antigua Unión Soviética, cambiaron la dirección y la expresión de la política exterior rusa. Ellos se veían como estados democráticos e independientes con el derecho soberano a decidir su propio futuro. Rusia los veía como agentes de Occidente, caballos de Troya; mientras que el Oeste se comportaba de forma traicionera, buscando rodear a Rusia con una resucitada alianza militar, la OTAN, diseñada originalmente para constreñir a Rusia, mientras afirmaba que sólo buscaba la colaboración, especialmente en asuntos como Irán, Afganistán y Corea del Norte. Los miedos históricos a ser cercados detonados por el resentimiento moderno y las viejas rivalidades caucásicas (alimentadas por todas las partes) crearon la sucesión de engaños que ha sido la aventura georgiana.

Desde luego que el Gobierno ruso provocó a Georgia a través de las acciones de sus delegados en Osetia del Sur y le tendió una trampa; pero el Gobierno georgiano no estaba obligado a responder con una invasión excepcionalmente impulsiva. Saakashvili trato de forma inepta de tender su propia trampa. Los asesores militares de EE.UU. no son lo mismo que la ayuda militar norteamericana para un ejercito pequeño y entusiasta. Sin embargo, sí ha ganado una parte del conflicto: la de las relaciones públicas. Desaliñado, guapo, fotogénico, políglota y disponible a todas horas para los medios, Saakashvili concedió varias entrevistas a una prensa occidental bastante poco inquisitiva. El contraste con los rusos fue sorprendente, ya que negaban el acceso a la zona del conflicto y su duunvirato, presidente Medvedev- primer ministro Putin, no estuvo disponible para la prensa hasta pasados quince días.

La nueva situación

A corto plazo, los rusos han ganado. Han anunciado su vuelta a la escena mundial en sus propios términos; han mostrado su capacidad para pelear una guerra súbita y rápida (es revelador el contraste con EE.UU.); han afirmado su derecho a intervenir -por la fuerza si es necesario- en zonas que consideran de interés nacional; han mostrado la impotencia de la retórica de EE.UU.;  y han revelado la incapacidad de la OTAN para proteger a un estado que quiere ser cliente; el desorden y la falta de unidad en la Unión Europea; y la potencia económica de Rusia (apoyada en gran medida en sus recursos energéticos y el control sobre las redes de distribución). También han concluido que, cualesquiera que sean las sanciones que Occidente les pueda imponer, no es probable que tengan mucha importancia. Putin ya ha argumentado que la entrada en la OMC no habría beneficiado a Rusia de todos modos; toda vez que parece bastante ridículo imaginar al G-8 expulsando al mayor país del mundo, dueño de las mayores reservas de gas y las segundas más importantes de petróleo.

A pesar de todo, la percepción pública es que los rusos han perdido la batalla. Ha habido otras consecuencias, no todas positivas. Cayó más sal en la herida rusa cuando aquellos países que razonablemente esperaban que fueran amistosos buscaron distanciarse del apoyo a Rusia (China, India y los distintos istanes de Asia Central). La bolsa de Moscú tuvo una soberana caída, perdiendo miles millones de dólares y el rublo se ha devaluado. Rusia ha quedado aislada, es vista con desconfianza y disgusto, una posición muy familiar para su torturada historia y ha confirmado a aquellos que buscan refugio en las certidumbres de la Guerra Fría. Sin embargo, esto no es la nueva Guerra Fría. El periodo donde podemos encontrar un paralelismo es, más bien, el siglo XIX, cuando varios imperios y países poderosos trataron de mostrar su autoridad en zonas del globo que veían vitales para sus intereses nacionales. Las llamaron esferas de influencia.

Osetia, el bastión de Polonia

Por § 1 septiembre, 2008 § Sin comentarios


Desde que estalló la guerra de Georgia en Polonia… La situación en Polonia continúa siendo la misma lucha por el Poder entre el presidente Kaczyński y el primer ministro Tusk.

Esta vez, el punto de arranque de la eterna pelea parece claro; los polacos apoyan a cualquier nación en guerra con Rusia. La solidaridad con Chechenia era corriente en su día y tan importante para los políticos que incluso hay una rotonda en Varsovia en honor a Dzojar Dudáyev, el primer presidente de Chechenia (a pesar de las protestas de la embajada rusa). El apoyo a la Revolución Naranja en Ucrania fue muy fuerte y no sólo se tradujo en una fuerte implicación del entonces presidente, Aleksander Kwaśniewski, en la mediación entre el Bando Naranja y el Bando Azul. Mucha gente corriente salió a la calle a manifestar su opinión sobre la situación en Ucrania, especialmente gente joven, plantaron un campamento frente a la embajada rusa y muchos se fueron a Ucrania. Toda revolución no violenta que después comenzara en Europa y en los países post-soviéticos, incluyendo la Revolución de las Rosas georgiana, fue recibida con el mismo entusiasmo, y por exactamente la misma razón: todas fueron consideradas antirusas.

Este aparente automatismo antirruso de la sociedad polaca, expresado claramente por casi todo el espectro político puede crear la falsa imagen de una nación completamente rusófoba. Las declaraciones del primer ministro del PiS (Ley y Justicia), el partido que gobernó entre 2005 y 2007 y cuyo candidato a la presidencia ganó las elecciones de 2005, tenían un componente xenófobo evidente, con tendencias sobre todo rusófobas y germanófobas. Sin embargo la forma en que expresaron esas fobias en la diplomacia, que llevo a un enfriamiento de las relaciones con Alemania y casi congeló las relaciones con Rusia, fue una de las razones por las que perdieron las elecciones legislativas de 2007. A pesar de que en la historia polaca, Rusia ha logrado el título de opresor maximo (disputado a veces por Alemania), esto nunca fue motivo de odio hacia el pueblo ruso. De hecho, el mercado ruso, después de 50 años interdependencia con el bloque soviético, se ha convertido en una pieza fundamental para varias ramas de la economía polaca. Las tensiones entre Polonia y Rusia desde 1989 llevaron a situaciones como el embargo ruso a la carne o la fruta polaca y forzaron a muchos a buscar otros mercados, pero esto no alteró el cuadro general.

Cuando estalló la guerra en Georgia, las victorias georgianas del principio no levantaron mucho interés: un país amigo recupera unos territorios separados ilegalmente hace unos años después de una provocación militar. La rapidez de la victoria georgiana era sorprendente, tal vez un tanto sospechosa, pero eso era todo. Cuando la situación cambió y las tropas rusas comenzaron a tomar el país con una rapidez igualmente sospechosa, la guerra se convirtió en una de las noticas más importantes en Polonia. La embajada polaca en Tbilisi fue el principal organizador de la evacuación de civiles de la Unión Europea.

El presidente Kaczyński, junto a los presidentes de Estonia, Letonia, Lituania y Ucrania fue a Georgia a mostrar el apoyo de sus países al pequeño país oprimido por el oso ruso. La idea de un viaje triunfal al Cáucaso nacida en el gabinete del presidente se convirtió en una comedia desde el primer momento de su puesta en escena. Primero, la flota aérea del gobierno polaco se encuentra en condiciones lamentables desde hace años, lo que en alguna ocasión lleva al aterriazaje imprevisto de alguna delegación oficial para reparar el avión. En un primer momento, sólo disponían de un aparato listo para volar, y había sido usado para la evacuación ya mencionada. Esto llevó a una pelea entre el presidente y el primer ministro por el único avión que funcionaba.

Entonces pensaron que poner a tantos jefes de estado en un mismo avión era demasiado peligroso. Finalmente, el primer ministro cedió el avión y envió también al ministro de Asuntos Exteriores, Radek Sikorski. Lech Kaczyński, cuya antipatía mutua con Sikorski es bien conocida, no dejó pasar la oportunidad de informar a los periodistas reunidos en el aeropuerto de su sorpresa por la compañía del ministro. Era evidente que la razón por la que habían enviado a Sikorski era para mantener el control de la diplomacia durante la visita presidencial. Y parecía una buena idea hasta el discurso del presidente el día 12 de agosto en Tbilisi, evocando la imagen de Rusia atacando a sus países vecinos uno a uno, comenzando con Georgia y terminando con Polonia. El presidente dijo “firmemente no” a este plan en nombre de todos los presidentes reunidos ante la multitud de georgianos congregados en la calle. El ministro Sikorski sólo pudo quedarse tras el escenario maldiciendo entre dientes.

En Polonia, la gente comenzó a bromear sobre la falta de petróleo y gas para el día siguiente. Hay algunos que consideran este discurso el mejor de Kaczyński desde que llegó al poder. La mayoría cree que el viaje no fue más que una provocacion innecesaria a Rusia, según las encuestas, aunque una mayoría similar apoya a los georgianos. Las noticias sobre los soldados rusos robando en las zonas ocupadas trajeron a la memoria nacional al Ejército Rojo saqueándolo todo en su marcha hacia Berlín. El presidente todavía trata de desempeñar el papel de líder de los países del Este de Europa; desafortuandamente, todavía tiene que competir con un primer ministro que tiene una visión completamente distinta de la diplomacia y su propio papel en ella.

Este problema volvió en los ultimos días durante la preparación de la cumbre de la UE sobre Georgia (que tiene lugar hoy) donde el presidente, acompañado del primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores, deberá presentar supuestamente la postura del gobierno polaco… Si tan sólo sus asistentes más cercanos no sugirieran que todo podría cambiar durante la cumbre.

La postura del gobierno (centrarse en la ayuda a Georgia) no coincide con las encuestas (sanciones económicas contra Rusia) y el presidente ya mostró en Tbilisi que lo que realmente le importa es el aplauso de la multitud, aunque probablemente nunca vuelva a hablar ante tanta gente de nuevo. A no ser que comience una nueva guerra con Rusia, sólo que en ese caso los aplausos de la multitud son, más bien, poco probables.

Rusia prepara la integración Abjazia y Osetia (revista de prensa)

Por § 30 agosto, 2008 § 3 comentarios

· Indecisión en la Unión Europea sobre si adoptar sanciones con Rusia

· Moscú obtiene escaso apoyo internacional de sus aliados

· Irán, principal beneficiado de la nueva coyuntura regional

“Un único estado unido y ruso” fue el futuro próximo para Osetia del Sur que anunció ayer el vicepresidente del parlamento de Tsjinvali, Tarzan Kokoity (de notable parecido físico con el presidente, Eduard Kokoity), según cita hoy el diario británico The Times (la información no ha podido ser contrastada con otras fuentes). El político afirmó que su pueblo se integraría en el mismo estado que sus connacionales de Osetia del Norte, y de esta manera en la Federación Rusa. El ministerio de Asuntos Exteriores ruso se limitó a explicar que estaban preparando por instrucción del presidente Medvedev varios tratados de “paz, cooperación y asistencia mutua” con Osetia del Sur y Abjazia. Fuentes abjazas señalaron que cederían su representación exterior al gobierno ruso. Moscú también planea instalar dos bases militares en Abjazia y una en Osetia del Sur, según citó la agencia Interfax.

Georgia anunció ayer que cortaba relaciones diplomáticas con Moscú.

El vicejefe de Estado Mayor ruso, Alexander Nogovitsyn, mostró el pasaporte de un ciudadano de EE.UU. (John Lee Michaels, nacido en 1967) en su rueda de prensa diaria  y aseguró que sus soldados lo habían encontrado después de un enfrentamiento con fuerzas especiales de georgianas.

Nogovitsyn también cifró en 18 los barcos de la OTAN presentes o de camino al mar negro. Hasta este momento, ha trascendido la presencia de tres fragatas (de España, Alemania y Polonia) realizando unos ejercicios programados de ante mano y cuatro fragatas de Turquía, dueña de toda la costa sur. Hay además tres barcos de EE.UU. repartiendo ayuda humanitaria en Georgia.

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El primer ministro ruso, Vladimir Putin, sugirió durante una entrevista con la CNN el pasado jueves, y apoyándose en lo que los militares rusos le han dicho, que EE.UU. podría haber empujado a Georgia a invadir Osetia del Sur en un intento de favorecer al senador John McCain en su campaña electoral para las presidenciales del próximo 4 de noviembre. El ex presidente ruso no aportó ninguna prueba. Desde Washington consideraron “ridículas” y “obviamente falsas” estas especulaciones del ex presidente ruso. 

La reunión anual de la Organización del Tratado de Cooperación de Shanghai concluyó ayer con una declaración no comprometedora y sin que la organización reconociera la independencia de los territorios georgianos. Hubo buenas palabras para Rusia y la “preocupación” por el uso de la fuerza para resolver conflictos, pero ningún otro movimiento de utilidad para Moscú.

Sanciones para Rusia

El pasado jueves, el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, sugirió que la UE podría imponer sanciones a Rusia tras la reunión que el Consejo Europeo mantendrá el próximo lunes para analizar la crisis georgiana. Sin embargo, ayer, un diplomático francés descartó que la reunión fuera a culminar en este tipo de medidas. La UE sí pondrá las relaciones con Rusia “bajo observación”. Las mismas fuentes afirmaron que habían recibido señales desde el Kremlin de que Rusia tomaría represalias ante cualquier sanción que fuera decidida el próximo lunes.

En EE.UU., las organizaciones empresariales se mostraron confundidas el pasado jueves acerca de la posibilidad de que su gobierno impusiera sanciones a Rusia. El presidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior, que representa a Boeing, Microsoft y General Electric entre otros,  Bill Reinsh, se mostró convencido de que Washington impondrá sanciones a Moscú, pero no obtuvo ninguna respuesta concreta tras sus contactos con las autoridades. “Fueron completamente herméticos (…). Pero salí de ahí con la impresión de que va a ocurrir algo, de que no hacer nada no es una opción”, explicó el empresario refiriéndose a sus consultas con el gobierno. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, informó a los periodistas de que era muy pronto para hablar de ninguna medida en concreto.

Las exportaciones rusas a EE.UU. alcanzaron los 19.400 millones de dólares en 2007, según fuentes de las Cámara de Comercio del país. De ellos, 11.000 millones fueron productos derivados del petróleo, resultando ser la principal exportación. El segundo bien en volumen comercial fue la bauxita (empleada para fabricar aluminio), con un valor de 1.400 millones de dólares. En combustibles y materiales nucleares, Rusia vendió 936 millones de dólares a EE.UU.

Por su parte, Washington exportó bienes por un valor de 7.400 millones de dólares a Rusia, principalmente aves, aviones, coches y material para extraer petróleo. Precisamente, el primer ministro Vladimir Putin informó en la entrevista con la CNN que iban a prohibir las actividades de 19 importadores de pollo norteamericanos en Rusia, alegando que habían ignorado las advertencias de los inspectores sanitarios.

Las cifras no incluyen el intercambio de servicios financieros e inversiones mutuas. “Rusia tiene invertidos unos 10.000 millones de dólares en EE.UU., sobre todo en manufacturas. Nosotros tenemos la misma cantidad invertida en ellos. Esto supone realmente un intercambio económico sustancial”, explicó Gary Litman, vicepresidente para Europa y Asia de la Cámara de Comercio de EE.UU.

Irán sale del foco

Algunos analistas norteamericanos comienzan a ver las ventajas que la invasión de Georgia han supuesto para Irán. Con la atención puesta Rusia, el riesgo de un ataque de EE.UU. a la potencia regional se diluye. 

Por otra parte, la nueva incertidumbre sobre la viabilidad de Georgia como ruta alternativa al gas y al petróleo ruso convierten a Teherán, dueño de las segundas reservas de gas mundiales (sólo después de Rusia), en prácticamente la única ruta de tránsito alternativa a Rusia para el gas de Asia Central. Esto puede tener un serio impacto sobre la dureza de las sanciones y relaciones diplomáticas del país con Europa.

Además, Irán ha condenado la acción de su principal valedor en el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que también tiene varias minorías étnicas con movimientos independentistas, como los azeríes en el norte o los baluchis en el sur, además de cuatro millones de kurdos en la frontera con Irak. 

En este sentido, el primer ministro, Vladimir Putin, sugirió en una entrevista con la CNN que la colaboración con Rusia en relación a al programa nuclear iraní podría verse perjudicada si Europa y EE.UU. cortaban el diálogo.

Por otra parte, las autoridades bielorrusas manifestaron su apoyo el jueves al reconocimiento de independencia de Abjazia y Osetia del Sur por parte de Rusia. El embajador en Moscú aseguró que Minsk reconocería también las regiones como estados este fin de semana, aunque no hubo confirmación de su gobierno, que ha propuesto que el tema sea incluido en la agenda de la próxima reunión del Consejo del Tratado de Seguridad Colectiva (organización de defensa mutua integrada por Rusia, Bielorrusia, Armenia y las repúblicas de Asia Central salvo Turkmenistán) el próximo 5 de septiembre.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, se convirtió ayer en el segundo líder internacional en apoyar el reconocimiento de los territorios georgianos. “Rusia ha reconocido la independencia de Abjazia y Osetia del Sur. Apoyamos a Rusia. Rusia tiene razón y defiende sus intereses”, declaró Chávez en un discurso televisado desde una explotación petrolífera. No aclaró si Venezuela reconocerá los dos territorios.

Rusia reconoce la independencia de Abjazia y Osetia del Sur (boletín de prensa regional)

Por § 27 agosto, 2008 § Un comentario

Para todos los detalles, remitimos a la excelente crónica del corresponsal Rodrigo Fernández en El País. 

A continuación, por su interés, traducimos el mensaje a la nación leído por televisión ayer en torno al mediodía por el presidente ruso, Dimitri Medvedev, tal y como lo ha proporcionado el Kremlin.

“¡Mis queridos compatriotas, ciudadanos de Rusia!

Sin duda alguna, estaréis al tanto de la tragedia de Osetia del Sur. El bombardeo de Tsjinvali al estilo de una ejecución nocturna llevado a cabo por el ejército georgiano produjo la muerte de centenares de nuestros civiles. Entre los muertos estaban los pacificadores rusos, que dieron su vida en cumplimiento de su obligación de proteger a mujeres, niños y ancianos.

El liderazgo georgiano, en violación de la Carta de Naciones Unidas, de sus obligaciones bajo acuerdos internacionales y contrariamente a la voz de la razón, desató un conflicto armado sobre civiles inocentes. El mismo destino le estaba reservado a Abjazia. Evidentemente, ellos, en Tbilisi, esperaban una guerra corta tipo blitzkrieg que hubiera puesto al mundo frente a hechos consumados. La forma más inhumana fue elegida para alcanzar este objetivo: la anexión de Osetia del Sur a través de la aniquilación de todo un pueblo.

Esta no era la primera vez que lo intentaban. En 1991, el presidente georgiano Gamsajurdia, habiendo proclamado el lema “Georgia para los georgianos”, ordenó ataques sobre las ciudades de Sujumi y Tsjinvali. El resultado consistió en miles de personas muertas, decenas de miles de refugiados y en aldeas devastadas. Y fue Rusia quien puso fin por entonces a la erradicación de los pueblos osetio y abjazo. Nuestro país dio un paso al frente como mediador y pacificador insistiendo en un acuerdo político. Al hacerlo, nos guiamos por el reconocimiento de la integridad territorial de Georgia. 

El liderazgo georgiano eligió otro camino. Confundió los procesos de negociación, ignoró los acuerdos alcanzados, cometió provocaciones políticas y militares, atacó a los pacificadores: todas estas acciones violaban burdamente el régimen establecido en las zonas de conflicto con apoyo de la ONU y la OSCE.

Rusia ha mostrado calma y paciencia constantemente. Hemos pedido repetidamente volver a la mesa de negociaciones y no nos desviamos de nuestra postura incluso después de la proclamación unilateral de la independencia de Kosovo. Sin embargo, nuestras propuestas al lado georgiano para cerrar acuerdos para descartar el uso de la fuerza con Abjazia y Osetia del Sur quedaron sin respuesta. Desgraciadamente, también fueron ignorados por la OTAN e incluso las Naciones Unidas.

Ahora ha quedado muy claro: una solución pacífica del conflicto no entraba en los planes de Tbilisi. El liderazgo georgiano se preparaba para la guerra, mientras que el apoyo político y material proporcionado por sus custodios extranjeros sólo servía para reforzar su propia percepción de impunidad.

Tbilisi hizo su elección en la noche del 8 de agosto de 2008. Saakashvili optó por el genocidio para obtener sus fines políticos. Al hacerlo, él mismo destrozó las esperanzas para una coexistencia pacífica entre osetios, abjazos y georgianos en un mismo estado. Los pueblos de Osetia del Sur y Abjazia se han pronunciado varias veces a través de referendums a favor de la independencia de sus repúblicas. Entendemos que después de lo que ha ocurrido en Tsjinvali y de lo que estaba preparado para Abjazia, tienen derecho a decidir su destino por sí mismos.

Los presidentes de Osetia del Sur y de Abjazia, basados en los resultados de los referendums llevados a cabo y en las decisiones tomadas por los parlamentos de las dos repúblicas, ha pedido a Rusia que los estados de soberanía de Osetia del Sur y de Abjazia. El Consejo de la Federación y la Duma Estatal han votado a favor de sus peticiones. 

Una decisión tiene que tomarse basada en la situación sobre el terreno. Considerando el deseo libremente expresado por los pueblos osetio y abjazo y guiados por las provisiones de la Carta de Naciones Unidas, de la Declaración de principios de derecho internacional regulando las relaciones amistosas entre estados de 1970, del acta final de la CSCE de Helsinki de 1975 y de otros instrumentos internacionales fundamentales, he firmado los decretos por los que la Federación Rusa reconoce las independencia de Osetia del Sur y Abjazia. 

Rusia invita a otros estados a seguir su ejemplo. No es una elección fácil de hacer, pero representa la única oportunidad de salvar vidas.”

Las reacciones en Occidente han sido de rechazo. El presidente de turno de la UE, Nicolás Sarkozy ha convocado una cumbre para discutir la respuesta europea el próximo lunes.

Bielorrusia: La Unión Europea emitió ayer un comunicado en el que planteaba que la reciente liberación de presos políticos en Bielorrusia podría llevar a una “revisión de las sanciones” impuestas a Bielorrusia. Estas medidas incluyen la prohibición de viajar a la UE para Lukashenka y otros altos cargos del gobierno.

EE.UU. y la UE impusieron las sanciones a Minsk tras las eleciones presidenciales de 2006, que consideraron amañadas por el gobierno bielorruso.

También el delegado del Secretario de Estado de EE.UU. para Asuntos Europeos y de Asia, David Merkel, consideró necesario “dar pasos en la normalización” de las relaciones entre EE.UU. y Bielorrusia. Pero aclaró que estos pasan por que las próximas elecciones permitan a la oposición hacer oir su voz y sean más limpias que las anteriores.

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