Posts Tagged ‘Lukashenko’

Velinas en Minsk

Juan Rodriguez Morales | 10 Enero 2010 in Plantígrados | Comentarios (0)

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La visita de Berlusconi a Bielorrusia

Aleg Pershanka (Minsk) | 18 Diciembre 2009 in Análisis, Portada, Último | Comentarios (0)

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Aleg Pershanka (Minsk)- La llegada del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, a Minsk el pasado 30 de noviembre se convirtió en la primera visita de un jefe de Estado desde que Lukashenko llegó al poder. Berlusconi rompe así el aislamiento internacional de Bielorrusia, impuesto en la última década como resultado de la violación de Derechos Humanos y la opresión de las libertades democráticas.

Oficialmente, la visita de Berlusconi es un mero tributo al protocolo diplomático, la devolución de la visita de Lukashenko a Italia. En abril, y con su hijo extramatrimonial de seis años, Lukashenko se reunió con el Papa en el Vaticano y cenó con Berlusconi. De cualquier modo, hay uan serie de motivos más allá de la cortesía diplomáticas detrás de esta visita.

Ninguno de los dos reparó en elogios al otro en Minsk. Los bielorrusos “te adoran,  lo que es evidente a la vista de tus resultados electorales”, le dijo Berlusconi al dictador, conocido por su manipulación de los resultados electorales (razón por la que la Unión Europea impuso sanciones el año pasado). “Un hombre de política global, planetaria, eso es lo que es nuestro amigo”, aduló Lukashenko al primer ministro italiano, hundido en escándalos sexuales en casa y enfrentándose a acusaciones de tener vínculos con la mafia.

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Tardía visita a Bruselas de Milinkievitch

Aleg Pershanka (Minsk) | 28 Noviembre 2009 in Análisis, Portada, Último | Comentarios (1)

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Milinkievitch2Aleg Pershanka (Bruselas)- La visita del líder de la oposición bielorrusa, Alexander Milinkievitch, al Parlamento Europeo la semana pasada pasó casi por completo desapercibida. Tanto para los políticos y diputados europeos como para la prensa. Milinkievitch viajó acompañado de otros cinco políticos bielorrusos: dos representantes de su Movimiento por la Libertad y otros tres de otros partidos de la oposición que apoyan al Alianza por la Independencia de Bielorrusa, la nueva plataforma política en la que ha unificado ocho partidos y movimientos de oposición.

El motivo de su viaje a Bruselas era, de hecho, presentar los resultados del primer congreso de la Alianza en el Foro Bielorruso Europeo. El nuevo partido busca una Bielorrusia europea. Sus partidarios consideran que existe una amenaza real de que el país sea absorbido por Rusia, por lo que urge una integración más profunda en Europa.

Milinkievitch se reunió con el presidente del Parlamento Europeo, Erzy Buzek y con eurodiputados de varias formaciones políticas, así como con miembros de la delegación encargada de las relaciones con Bielorrusia. No fueron muchos los diputados que asistieron a la reunión y más todavía los miembros de la delegación que ignoraron la visita. La apretada agenda de la Eurocámara y las demás instituciones parlamentarias puede explicar en parte que ocurriera esto.

De cualquier modo, Milinkievitch y su equipo no lograron persuadir a los socialistas europeos para que apoyaran un nuevo borrador de resolución para Bielorrusia. Al poco de la partida del líder opositor, la votación sobre una nueva resolución para el país fue excluida del programa de votaciones de la semana.

La visita coincidió con el momento en que el Consejo de Europa se pronunciaba sobre las sanciones impuestas al presidente Alexander Lukashenko y otros 35 altos cargos bielorrusos. La prohibición de entrar en los países de la Unión impuesta poco después de las elecciones legislativas de 2008 fue suspendida un mes después de entrar en vigor. Pero, a cambio, establecieron cinco condiciones para el gobierno bielorruso: acabar con los presos políticos, libertad de prensa, libertad de asociación y reunión con fines políticos, reforma de la ley electoral y libertad de acción para las ONGs. Los funcionarios añadieron a finales de 2008 que volverían a evaluar los progresos antes de tomar cualquier otra decisión respecto a Bielorrusia. Un año después, los expertos han constatado unánimemente la falta de progreso significativo en cualquiera de estas cinco esferas. Sin embargo, el Consejo de Europa ha tomado una decisión curiosa: ha prolongado las sanciones y, al mismo tiempo las ha suspendido.

El mal menor

Varios expertos consideran que la decisión no es tan mala. Si las sanciones volvieran a entrar en vigor, esto enfurecería probablemente a Lukashenko, llevándole a paralizar cualquier aproximación gradual a Occidente y a entregarse a los brazos de Rusia. Milinkievitch es de la misma opinión. Más todavía, durante su visita al Parlamento Europeo, pidió apoyo financiero para Bielorrusia (es decir, incluyendo al régimen político), a la vez que se dirigió al gobierno bielorruso pidiéndole reformas en el país.

Existe la opinión en Bielorrusia de que Milinkievitch está jugando un papel de facilitador entre Lukashenko y Occidente. Pero no es así: simplemente es débil políticamente y actúa con retraso.

No hace todavía un año que la nueva estrategia de la UE para Bielorrusia se hizo evidente. Europa sabía que el gobierno controlaba perfectamente la situación en Bielorrusia, pero la agresión rusa a Georgia precipitó la nueva aproximación. La UE se ha dado cuenta de que el cambio político a corto plazo es bastante improbable en Bielorrusia y ha decidido cooperar directamente con el gobierno bielorruso. La idea de perder el control sobre el país merced al fuerte crecimiento de la influencia política y económica de Rusia no le hacía ninguna gracia al autoritario líder bielorruso, que adora el poder más que cualquier otra cosa. Es por ello que Lukashenlo ha optado por salirse de la esfera de influencia rusa y hacer concesiones propicias para el diálogo con la UE.

Pero ha pasado un año y sólo ahora Milinkievitch y sus partidarios se reúnen con el Foro Bielorruso Europeo para darse cuenta de que a la UE le importa bastante poco su opinión sobre las relaciones con Bielorrusia y que no tiene más opción que aceptar el nuevo enfoque europeo.

Imagen: El líder opositor bielorruso, Alexander Milinkievitch (Internacional Liberal)


La personalidad del dictador europeo a partir de su discurso del 17 de marzo

Aleg Pershanka (Minsk) | 5 Abril 2009 in Portada, Último | Comentarios (0)

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El 17 de marzo, Lukashenko dio un discurso tan colorido y tan característico que supone un material excelente para analizar su personalidad. Tras un periodo bastante largo de autocontrol para que no se le escapara ninguna estupidez durante el periodo de mejora de relaciones con la Unión Europea, no pudo resistir la tentación de volver a cultivar enemigos dentro y fuera del país. Esta vez cargó contra los demócratas bielorrusos, los políticos europeos e incluso contra algunos países de la UE.

Algunos analistas políticos deducen que Lukashenko está explorando los límites dentro de los cuales puede continuar con la normalización de las relaciones con la UE. Sí, está es una suposición coherente. Pero todo estaremos de acuerdo en que no era el momento adecuado para hacer este tipo de comentarios, ya que, en ese momento, Europa estaba  decidiendo si incluir a Bielorrusia en su política de asociación con Europa del Este. De modo que estos ataques verbales deben tomarse más bien como una descarga de ira irracional contra sus oponentes.

Fijémonos en las construcciones verbales de su discurso que muestran claramente su personalidad, su percepción del mundo y sus tendencias mentales.

A una pregunta sobre la suspensión de la prohibición de visados a altos funcionarios del régimen durante los próximos nueve meses, Lukashenko respondió: “Gracias, está bien. Pero este asunto no es ni sobre funcionarios ni sobre Lukashenko. Si los europeos creen que pueden atarnos a todos, gracias a las señales de sus agentes de hielo*, y zarandearnos y empujarnos todo el rato adelante; en esta situación, no podemos tener diálogo alguno”.

Las palabras acerca de los europeos que nos “zarandean y empujan todo el rato adelante” es son un ejemplo de la tendencia habitual de Lukashenko a retorcer los hechos  malinterpretándolos. Le gusta presentar los hechos como si naciones enteras u otras entidades pensaran día y noche en cómo hacerle daño y él, el héroe nacional apoyado por el 90% de la población (aunque, en realidad, escasamente la mitad), oponiéndose a los enemigos traicioneros.

“De hielo” es la traducción literal de una forma habitual que tiene de referirse a los demócratas y, en general, a cualquiera que se oponga a sus ideas o intenciones. Cualquier opositor es su enemigo personal. Lukashenko no tolera que cualquiera tengo una opinión propia distinta a la suya. En el argot ruso actual (no es una palabra normativa) una persona “de hielo” quiere decir cercano a un lobby o fideo.

La forma de referirse a sí mismo muestra también su tendencia a sobrevalorarse. Cuando es entrevistado o pronuncia discursos en público, suele referirse a sí como, por ejemplo, “Lukashenko prometió el año pasado” o “Lukashenko no permitirá que esto o aquello ocurra”. La siguiente frase del mismo discurso es un ejemplo más de autorreferencia: “Algunas figuras prominentes, que sacamos de la cárcel, chillan en público que hay necesidad de pedir a las autoridades, a Lukashenko, que aprieten más, que atormenten en este periodo de crisis”. Con el sarcástico “algunas figuras prominentes”, que él “sacó de la cárcel”, se refiere al ex candidato presidencial Alexander Kazulin. El profesor Kazulin, ex rector de la Universidad Estatal de Bielorrusia, fue acusado de vandalismo y encarcelado por cinco años y medio en un caso prefabricado. Fue liberado el 16 de agosto de 2008 tras larga presión ejercida por la UE y, sobre todo, por Estados Unidos, que incluía sanciones económicas contra empresas bielorrusas, controladas por Lukashenko.

Lukashenko mayestático


Según Lukashenko, “si Europa quiere cooperar con Bielorrusia a partir de los principios que acordamos con Solana, que quiere ver a Bielorrusia en la gran familia europea, estamos preparados para ello”.

Recordemos que la visita de Solana en febrero resultó demasiado complaciente. Solana llegó a decir que Bruselas no pone condición alguna para la normalización de las relaciones. Probablemente, como el viejo diplomático que es, no quiso asustar a nadie en una normalización incipiente. Pero Lukashenko lo interpretó como un triunfo de su política hacia la UE, concretada en la colaboración pragmática en las áreas del tránsito, inversión, inmigración, etc., pero sin referencia alguna a las libertades civiles o a los derechos humanos. Una postura flexible de Bruselas ha sido interpretada como una muestra de debilidad. En consecuencia, ha c omenzado a orientar el diálogo en sus propios términos. Esto también es bastante característico de él: presionar más y más tras concluir que el interlocutor es débil. No se puede hacer concesiones con él.

La oposición democrática bielorrusa, reunida con funcionarios de la UE, declaró la ausencia de progresos e el campo de la democracia y los derechos humanos en Bielorrusia y se opuso categóricamente a la inclusión de Bielorrusia en la agenda europea de asociación con Europa del Este y a la invitación al dictador a la Cumbre de la UE en Praga.

“Eso no es oposición, eso es una quinta columna, son los enemigos del pueblo bielorruso”, comentó sobre los demócratas. Esto es pura retórica soviética. El término “enemigo del pueblo”, junto al de “enemigo de los trabajadores”, “del proletariado” y “enemigo de clase” era corriente bajo el dominio blochevique cuando querían referirse a sus adversarios políticos reales o imaginados; a veces también a sus ex aliados. No olvidemos que Lukashenko emplea a menudo las palabras “pueblo bielorruso” y “yo” de manera intercambiable. Lo que Lukashenko percibe como bueno para él y su poder personal, siempre lo presenta como bueno para el pueblo bielorruso.

La conspiración permanente

“Tenemos una gran cantidad de información que debe permanecer clasificada. Si publicáramos todo sobre cómo trabaja la oposición en Bruselas, Estrasburgo, otras capitales europeas y en América, quedaríais horrorizadas”, añadió. Esta afirmación muestra su tendencia a manipular a los demás y a explicarlo todo en términos de teorías de la conspiración. Ha habido varios momentos en la historia bielorrusa desde 1994 en los que Lukashenko ha prometido en público, con el gesto sereno, demostrar con vídeos varios acontecimientos. Pero nunca ha sido así, bien por su inexistencia o bien porque los hechos que las grabaciones contenían mostraban que había mentido.

La tendencia a ver conspiraciones en todas partes es una característica mental propia suya. Acerca de la crisis económica actual llegó a describirla en términos que hacían pensar que EE.UU. se la había inventado a fin de dañarle personalmente a él.

“Próximamente, haremos públicos algunos documentos en los que se puede ver cómo escriben a los europeos, qué deben exigirle a Bielorrusia… El daño que pretenden hacerle a nuestro Estado es grande”. Estas promesas, que nunca se materializarán, hechas con voz potente y sinceridad en los ojos muestran su extraordinaria habilidad para mentir de forma creíble. Durante un debate de televisión (al comienzo de su presidencia, antes del golpe constitucional, ya que hoy en día es imposible el debate público), afirmó que se había criado con los poemas de Vasil Bykov. Bykov es un escritor bielorruso muy popular, nominado al Premio Nobel de Literatura en más de una ocasión. Podemos decir que cualquier ciudadano bielorruso con educación sabe que Bykov, famoso por sus novelas, no escribió nunca un sólo poema. Pero como Lukashenko insistió tanto en antena sobre la poesía de Bykov con tanta seguridad, la audiencia resultó más proclive a creerle a él que a su rival, que pareció dudar de sus propios conocimientos.

En la cita anterior también puede apreciarse que, con “Estado”, Lukashenko se refiere siempre sí mismo y a su poder.

“Una vez hubimos tratado de llegar a un acuerdo con los europeos y el proceso a ir en la dirección correcta, se volvieron histéricos (…) Por borrachera, o por asuntos de drogas, todo empezó a salirseles por las orejas, por todos los agujeros”.

Esta palabras son un indicativo del nivel cultural del auto proclamado presidente. La falta de respeto y el desprecio por las convenciones sociales son otra de sus características. Nunca admite haber tomado la decisión equivocada. Son frecuentes las ocasiones en las que acusa al Gobierno títere, al primer ministro títere, a la oposición o a agentes externos sus propias meteduras de pata.

Cuando Lukashenko improvisa algún discurso, este suele estar lleno de los elementos que acabamos de examinar. La verdad sea dicha, una parte considerable de los bielorrusos absorbe sus mentiras, insultos y manipulaciones letárgicamente.En el mundo de dicotomías entre amigos y enemigos, con una prensa cerrada, las mentiras fabulosas son tomadas como una verdad revelada largamente esperada.

*”Helado” (оТмороженный), completamente congelado en ruso. Tiene una fuerte connotación peyorativa referida a agentes o grupos de presión.


Imágenes: Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia (arriba). Reunión con Javier Solana, responsable de la política exterior comunitaria, el pasado 19 de febrero (centro). El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos estrecha la mano de Lukashenko durante su encuentro el pasado día 30 de marzo (Daylife).


Plantígrados

Juan Rodriguez Morales | in Plantígrados | Comentarios (1)

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Moratinos se reúne con Lukashenko