Enterrando la cabeza en la arena

Por § 23 septiembre, 2008 § Sin comentarios


Hace unos días, el ministerio polaco de Trabajo y Asuntos Sociales presentó los datos de la segunda ola del proyecto SHARE. La encuesta sobre envejecimiento y jubilación en Europa (SHARE) se centra en distintos aspectos de la vida de los europeos mayores de 50. Polonia ha tomado parte por vez primera, junto a la República Checa, como representante de los nuevos países de la Unión Europea.

La prensa ha aireado enseguida los datos de las cuestiones sobre la jubilación y la disposición a convertirse en pensionista. Más del 60% de los ciudadanos de más de 50 años en Polonia no quiere trabajar. La atención que ha despertado esta parte de la encuesta, se debe a un largo debate acerca de la jubilación y otros asuntos.

Todavía hoy, 65 años es la edad de retiro para los hombres, y 60 para las mujeres. Pero desde hace años, la edad real de jubilación es sustancialmente menor: sólo un tercio de la población entre 50 y 64 años trabaja. La situación podría cambiar pronto, sobre todo el próximo año. En primer lugar porque este es el último año de retiro anticipado, que permite a los hombres de 60 años y a las mujeres de 55 optar por la jubilación. También entra en vigor el nuevo sistema de pensiones, una de las cuatro grandes reformas de 1997 (junto a la educación, salud pública y la Administración). Y en tercer lugar, por demografía: como otros países occidentales, la sociedad polaca adolece de una población en progresivo envejecimiento.

La reforma del sistema de pensiones tendría que haber eliminado la opción de retiro anticipado. El viejo sistema (que coexistirá con el nuevo durante 20 o 30 años más) era del tipo paga mientras envejeces (los impuestos de los trabajadores sirven para pagar las pensiones de los jubilados). El nuevo es una amalgama de sistemas de otras partes del mundo y fue introducido al constatar que, de continuar con el viejo, el sistema haría implosión. Su complejidad queda clara si recordamos que durante los debates en el Sejm (la Cámara Baja polaca), el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales utilizó botellas de agua para explicar cómo funciona. La idea principal es que el dinero del futuro pensionista ya no va a una caja común, sino que es apartado en una cuenta distinta, donde irá creciendo y de donde será tomado más tarde para pagar la pensión.

La idea de retirarse anticipadamente debería parecer menos atractiva por una razón: el sistema está diseñado para que cada año de trabajo cuente más, especialmente tras la edad que permite pensar en retirarse. Desafortunadamente, algunos sectores profesionales tienen el retiro anticipado garantizado por ley, lo que ha llevado a la creación de las pensiones puente, una figura muy parecida a las pensiones anticipadas para las profesiones de especial importancia para el Estado.

Al menos, ese era el plan. Pero desde que la reforma fue introducida, cada gobierno que ha intentado el número de trabajadores con derecho al retiro anticipado ha fracasado por las protestas masivas que la medida ha levantado. El Gobierno de Plataforma Cívica (PO), que gusta de llamarse conservador-liberal (en lo económico) parecerse verse forzado a tomar medidas porque todas la leyes previas expiran a finales de este año.

Sin embargo, la nueva ley se encuentra en una fase muy temprana de desarrollo, lo que lleva a algunos a pensar que, en un intento de lograr sus metas sin levantar protestas, el Gobierno quiere esperar a que la ley actual expire y nos encontremos sin una ley de recambio. De este modo, la situación de hecho sería que todos contaríamos con los mismos derechos para retirarnos. Pero no es así.

El nuevo sistema de pensiones discrimina a la mujer de un forma muy particular. Si un hombre y una mujer perciben el mismo salario durante su carrera, la mujer recibirá una pensión de dos tercios la del hombre debido a los cinco años de retiro anticipado. El ministro de Trabajo y Política social de Jarosław Kaczyński (2006-2007) (conocido por su incompetencia en el campo) respondió al ser preguntado por esto que Polonia tiene una amplia tradición de abuelitas que cuidan a los nietos mientras las madres trabajan.

Claro está que uno puede pensar que la edad de retiro en la ley sólo es un derecho, uno no tiene porqué retirarse al cumplirla. Pero muchos años de desempleo junto a un incremento en el nivel educativo de los jóvenes han convertido el derecho en una obligación. Además, a medida que la sociedad cambia, las abuelas ya no quieren hacer de niñeras gratuitas, pero sus pensiones son demasiado bajas para vivir como jubilados alemanes. Así que Polonia se enfrentará pronto a un ejército de pensionistas aburridos y con bastante energía.

Una nueva tradición polaca: el minuto de abucheo

Por § 15 septiembre, 2008 § Sin comentarios


Agosto y septiembre están cargados de fechas importantes en la historia polaca reciente. El 1 de agosto, el levantamiento de Varsovia en 1944 (no el del Ghetto, que fue en abril del año anterior); 15 de agosto, aniversario del Milagro del Vístula (momento decisivo en la Guerra Polaco-Soviética de 1920 y Día de las Fuerzas Armadas polacas); 31 de agosto, aniversario de la firma del Acuerdo de Agosto de 1980, alcanzado tras varias huelgas y punto álgido del llamado carnaval de Solidaridad, un periodo de relativa libertad que terminó con la ley marcial en diciembre de 1981 y que sembró el inicio de la caída del gobierno comunista en Polonia); el 1 de septiembre, por el comienzo del ataque alemán a Polonia que marcó el inicio de la Segunda Guerra Mundial; 17 de septiembre, el ataque de la URSS como consecuencia del pacto secreto con Alemania sobre el reparto de Europa del Este.

El Levantamiento de Varsovia todavía levanta polémica en la historia polaca: causó la muerte de 200.000 civiles, destruyó el 80% de la ribera izquierda, el casco histórico y no alcanzó ninguna meta, ni militar ni política. Sin embargo, el levantamiento fue una acción heróica, cuyo fracaso, en parte por la falta de ayuda y deseo de cooperación de la URSS, constituye uno de los eventos más trágicos de la Polonia de la Segunda Guerra Mundial. Probablemente fue determinante a la hora de elegir una oposición no violenta durante el periodo comunista.

Lech Kaczyńsky (1) hizo mucho por conmemorar el levantamiento como presidente de Varsovia. Como erigir el Museo del Levantamiento de Varsovia. Asegura también la necesidad de devolver el levantamiento a la memoria social polaca. Esto es un poco exagerado: el levantamiento era visto como una derrota completa de las fuerzas reaccionarias polacas [por sus vínculos con el Gobierno en el exilio, era visto como un obstáculo a la posterior dominación soviética, N. del T.] durante el Comunismo y después de 1989 se convirtió en fiesta nacional. Cada año se celebra un homenaje delante de un monumento al Levantamiento, en el cementerio. Aún quedan insurgentes vivos y la gente de Varsovia suele participar ampliamente en el homenaje.

Sin embargo, este año, el acto dio un giro inesperado y absolutamente contemporáneo. En primer lugar, durante el tradicional minuto de silencio, parte del público aplaudió a Antoni Macieriewicz, que llegaba tarde, símbolo del muy controvertido asunto de la lustración (2), y muy ligado al PiS (3). Después, Władysław Bartoszewski, uno de los insurgentes más conocidos, preso en Auschwitz, más tarde encarcelado como tantos otros miembros del Ejérctio Nacional Polaco (4), periodista y escritor, opositor durante el periodo comunista, dos veces ministro de Asuntos Exteriores en la Polonia libre, fue abucheado durante su discurso.

El aniversario del Acuerdo de Agosto comenzó a ser controvertido a finales de 2005, tras la victoria del PiS en las elecciones presidenciales y legislativas. O más bien muy controvertido en lugar de algo controvertido anteriormente. Lo que ocurrió es que parte de los que participaron en los eventos de 1980 se sintieron minusvalorados después de 1989. Adicionalmente, encontraron que aquellos que gozaban de la estima popular por su participación en las huelgas eran agentes del Servicio de Seguridad, como el legendario líder  de Solidaridad, Lech Wałęsa , o comunistas disfrazados que utilizaban Solidaridad para sus propios y siniestros fomes (esto último se refería sobre todo a los miembros del KOR, los Comités de Defensa de los Trabajadores establecidos en 1976).

Durante los últimos años, Lech Wałęsa no ha tomado parte de las celebraciones oficiales del aniversario de los hechos que le llevaron a recibir el Premio Nobel de la Paz en 1983. Esto se debe a que sus más acérrimos acusadores están estrechamente ligados al PiS y a las estrellas principales de la ceremonia. Los últimos años han estado marcados por escándalos durante la ceremonia. Este año, Bogdan Borusewicz (miembro del KOR, cofundador de Solidaridad, presidente del Senado en las dos últimas legislaturas, e inicialmente cercano al PiS, aunque hoy apoya a Plataforma Cívica (PO) (5)) también fue abucheado durante su discurso, que daba como fundador de Solidaridad, participante en las huelgas y negociaciones que llevaron a la firma de los acuerdos, y como presidente del Senado.

Esto llevó a Władysław Bartoszewski, tan brillante como duro duro en sus discursos, a señalar, en un emotivo discurso el 1 de septiembre, que la nación polaca había creado una nueva tradición: un minuto de abucheo.

(1)- Presidente de Polonia desde 2005 por el partido conservador Ley y Justicia (PiS). En las mismas elecciones que lo llevaron a la presidencia, su hermano gemelo Jaroslaw obtuvo escaños suficientes para ser investido Primer Ministro, cargo que ocupó hasta 2007.

(2)- Proyecto nacional para localizar a los antiguos funcionarios y colaboradores del régimen comunista y limitar su participación en la vida política del país. Durante el mandato del PiS, se le acusó de hacer un uso partidista de los archivos de la antigua policía secreta, revisando los archivos individuales según conviniera al momento político. Varios personajes públicos se han negado a colaborar abiertamente con los investigadores alegando la inconstitucionalidad de algunos artículos de la ley.

(3)- Partido conservador Ley y Justicia. Fundado en 2001 por los gemelos Kaczyński, mantiene una línea tradicional inspirada en el cristianismo y comparable a los Cristianodemócratas bávaros de la CDU alemana o los Republicanos de EE.UU.

(4)- Organización principal de resistencia a la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial que llegó a contar con 400.000 miembros. Principalmente dedicados al sabotaje, llegaron a plantar cara al ejército alemán en varias ocasiones y organizaron el fallido Levantamiento de Varsovia.

(5)- Partido de centro derecha del actual primer ministro, Donald Tusk.

Imagen: Monumento en recuerdo a los niños que participaron en el Levantamiento de Varsovia (Jędrek Kostecki)

¿Cómo fortalecer un país?

Por § 8 septiembre, 2008 § Sin comentarios


La firma del tratado para construir el escudo antimisiles en Polonia fue la culminación de un plan del presidente Kaczyński. Como dijo el día anterior a la ceremonia oficial de la firma del acuerdo, cuando fue elegido presidente, ya habían sido alcanzadas las dos metas principales de la diplomacia polaca posterior a 1989: Polonia era miembro de la OTAN y de la Unión Europea. Por lo que había creado un nuevo plan. Éste no era un plan muy concreto en sus metas; estaba dirigido a definir la esencia de la pertenencia a ambas organizaciones.

Para el presidente Kaczyński, el escudo antimisiles norteamericano era una forma ideal para lograrlo. En su visión del mundo, el escudo reforzaba la alianza entre Polonia y EE.UU. (la esencia OTAN), a la vez que daba una posición de derecho en la UE a Polonia (la esencia UE).

Las primeras conversaciones sobre el asunto comenzaron antes de que fuera elegido, cuando el Gobierno todavía era de izquierda. Pero las verdaderas negociaciones comenzaron cuando su partido, el PiS (Ley y Justicia), dirigía el país. Desafortunadamente para el presidente, no terminaron antes de las elecciones anticipadas que dieron el poder al PO (Plataforma Cívica). El nuevo Gobierno comenzó ignorando el asunto. Cuando regresó a la mesa de negociaciones, comenzó a imponer condiciones más duras. El acto final sobrevino el 4 de julio, cuando el primer ministro polaco anunció la suspensión de las negociaciones. Este cambio de actitud hacia el escudo venía del hecho de que su opinión sobre el asunto no era ni la única ni la predominante.

El pacifismo nunca fue un movimiento realmente fuerte en Polonia, pero desde que comenzaron las negociaciones, se organizaron algunas protestas. Había dos problemas importantes: Rusia y EE.UU. Desde el mismo comienzo de todo, Rusia se oponía completamente a cualquier posibilidad sobre la construcción del escudo tan cerca de sus fronteras, alegando que el verdadero objetivo de los misiles sería el territorio ruso. Esta oposición podía dar lugar a dos tipos de reacción. Una, considerar que la idea era acertada partiendo de que todo lo que suponga oponere a Rusia es bueno. La segunda hubiera sido: ¿por qué estamos molestando al oso ruso una vez más? El segundo problema, EE.UU., era mucho más importante. El presidente polaco dejó claro que los norteamericanos creían que el escudo era una especie de regalo para Polonia; de hecho, un regalo tan estupendo que no necesitaba envoltorio. Pero después de las elecciones de 2007, el regalo dejó de ser tan necesitado y el papel y los lacitos se convirtieron en un asunto de gran importancia.

La situación no era más fácil en el eje de la UE: Polonia se convertía de nuevo en el caballo de Troya de EE.UU. en Europa. Las negociaciones paralelas con la República Checa (donde se situaría el radar), mucho más fáciles para los norteamericanos, no fueron de ayuda para Polonia, aunque la sociedad checa se opuso en mayor medida al tratado y lo dijo bien alto.

Muchos analistas creen que, sea cual sea el acuerdo, si Barack Obama es elegido presidente, el escudo no tendrá ni su apoyo ni el del Congreso demócrata. Cuando Lituania anunció que estaba dispuesta a albergar el escudo en su territorio, la causa parecía perdida para Kaczyński. Pero afortundamente para su plan, comenzó la guerra en Georgia.

El acuerdo fue firmado el 20 agosto, a la sombra de la última agresión rusa. Las encuestas mostraron un fuerte apoyo al escudo. La reacción rusa, que consistió en amenazar con un ataque desde la provincia de Kaliningrado, no provocó la reacción esperada. En su momento, sólo hizo que la afirmación del presidente de que Polonia estaba tomando una decisión soberana pareciera más verosímil.

Pero bien está lo que bien acaba. La pega es que muchos expertos afirman que el escudo es completamente inútil contra cualquier cosa excepto los misiles de prueba norteamericanos. ¡Ah!, y que ambos países tienen que ratificar el acuerdo, lo que, por el momento, parece más improbable que ocurra en EE.UU., aunque, en Polonia, el partido opositor SLD (Alianza Democrática de Izquierda) está promoviendo un referéndum sobre el asunto. Pronto, el presidente tendrá que quitar la tachadura del escudo antimisiles de su lista de tareas.

Osetia, el bastión de Polonia

Por § 1 septiembre, 2008 § Sin comentarios


Desde que estalló la guerra de Georgia en Polonia… La situación en Polonia continúa siendo la misma lucha por el Poder entre el presidente Kaczyński y el primer ministro Tusk.

Esta vez, el punto de arranque de la eterna pelea parece claro; los polacos apoyan a cualquier nación en guerra con Rusia. La solidaridad con Chechenia era corriente en su día y tan importante para los políticos que incluso hay una rotonda en Varsovia en honor a Dzojar Dudáyev, el primer presidente de Chechenia (a pesar de las protestas de la embajada rusa). El apoyo a la Revolución Naranja en Ucrania fue muy fuerte y no sólo se tradujo en una fuerte implicación del entonces presidente, Aleksander Kwaśniewski, en la mediación entre el Bando Naranja y el Bando Azul. Mucha gente corriente salió a la calle a manifestar su opinión sobre la situación en Ucrania, especialmente gente joven, plantaron un campamento frente a la embajada rusa y muchos se fueron a Ucrania. Toda revolución no violenta que después comenzara en Europa y en los países post-soviéticos, incluyendo la Revolución de las Rosas georgiana, fue recibida con el mismo entusiasmo, y por exactamente la misma razón: todas fueron consideradas antirusas.

Este aparente automatismo antirruso de la sociedad polaca, expresado claramente por casi todo el espectro político puede crear la falsa imagen de una nación completamente rusófoba. Las declaraciones del primer ministro del PiS (Ley y Justicia), el partido que gobernó entre 2005 y 2007 y cuyo candidato a la presidencia ganó las elecciones de 2005, tenían un componente xenófobo evidente, con tendencias sobre todo rusófobas y germanófobas. Sin embargo la forma en que expresaron esas fobias en la diplomacia, que llevo a un enfriamiento de las relaciones con Alemania y casi congeló las relaciones con Rusia, fue una de las razones por las que perdieron las elecciones legislativas de 2007. A pesar de que en la historia polaca, Rusia ha logrado el título de opresor maximo (disputado a veces por Alemania), esto nunca fue motivo de odio hacia el pueblo ruso. De hecho, el mercado ruso, después de 50 años interdependencia con el bloque soviético, se ha convertido en una pieza fundamental para varias ramas de la economía polaca. Las tensiones entre Polonia y Rusia desde 1989 llevaron a situaciones como el embargo ruso a la carne o la fruta polaca y forzaron a muchos a buscar otros mercados, pero esto no alteró el cuadro general.

Cuando estalló la guerra en Georgia, las victorias georgianas del principio no levantaron mucho interés: un país amigo recupera unos territorios separados ilegalmente hace unos años después de una provocación militar. La rapidez de la victoria georgiana era sorprendente, tal vez un tanto sospechosa, pero eso era todo. Cuando la situación cambió y las tropas rusas comenzaron a tomar el país con una rapidez igualmente sospechosa, la guerra se convirtió en una de las noticas más importantes en Polonia. La embajada polaca en Tbilisi fue el principal organizador de la evacuación de civiles de la Unión Europea.

El presidente Kaczyński, junto a los presidentes de Estonia, Letonia, Lituania y Ucrania fue a Georgia a mostrar el apoyo de sus países al pequeño país oprimido por el oso ruso. La idea de un viaje triunfal al Cáucaso nacida en el gabinete del presidente se convirtió en una comedia desde el primer momento de su puesta en escena. Primero, la flota aérea del gobierno polaco se encuentra en condiciones lamentables desde hace años, lo que en alguna ocasión lleva al aterriazaje imprevisto de alguna delegación oficial para reparar el avión. En un primer momento, sólo disponían de un aparato listo para volar, y había sido usado para la evacuación ya mencionada. Esto llevó a una pelea entre el presidente y el primer ministro por el único avión que funcionaba.

Entonces pensaron que poner a tantos jefes de estado en un mismo avión era demasiado peligroso. Finalmente, el primer ministro cedió el avión y envió también al ministro de Asuntos Exteriores, Radek Sikorski. Lech Kaczyński, cuya antipatía mutua con Sikorski es bien conocida, no dejó pasar la oportunidad de informar a los periodistas reunidos en el aeropuerto de su sorpresa por la compañía del ministro. Era evidente que la razón por la que habían enviado a Sikorski era para mantener el control de la diplomacia durante la visita presidencial. Y parecía una buena idea hasta el discurso del presidente el día 12 de agosto en Tbilisi, evocando la imagen de Rusia atacando a sus países vecinos uno a uno, comenzando con Georgia y terminando con Polonia. El presidente dijo “firmemente no” a este plan en nombre de todos los presidentes reunidos ante la multitud de georgianos congregados en la calle. El ministro Sikorski sólo pudo quedarse tras el escenario maldiciendo entre dientes.

En Polonia, la gente comenzó a bromear sobre la falta de petróleo y gas para el día siguiente. Hay algunos que consideran este discurso el mejor de Kaczyński desde que llegó al poder. La mayoría cree que el viaje no fue más que una provocacion innecesaria a Rusia, según las encuestas, aunque una mayoría similar apoya a los georgianos. Las noticias sobre los soldados rusos robando en las zonas ocupadas trajeron a la memoria nacional al Ejército Rojo saqueándolo todo en su marcha hacia Berlín. El presidente todavía trata de desempeñar el papel de líder de los países del Este de Europa; desafortuandamente, todavía tiene que competir con un primer ministro que tiene una visión completamente distinta de la diplomacia y su propio papel en ella.

Este problema volvió en los ultimos días durante la preparación de la cumbre de la UE sobre Georgia (que tiene lugar hoy) donde el presidente, acompañado del primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores, deberá presentar supuestamente la postura del gobierno polaco… Si tan sólo sus asistentes más cercanos no sugirieran que todo podría cambiar durante la cumbre.

La postura del gobierno (centrarse en la ayuda a Georgia) no coincide con las encuestas (sanciones económicas contra Rusia) y el presidente ya mostró en Tbilisi que lo que realmente le importa es el aplauso de la multitud, aunque probablemente nunca vuelva a hablar ante tanta gente de nuevo. A no ser que comience una nueva guerra con Rusia, sólo que en ese caso los aplausos de la multitud son, más bien, poco probables.

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