Rusia
El presidente Medvedev ordena una investigación para determinar si la muerte del abogado Sergéi Magnitsky en la cárcel se produjo por denegación de ayuda médica. Magnitsky murió de un ataque al corazón tras pasar un año en detención preventiva sin cargos. El abogado adolecía una pancreatitis y una inflamación de la vesícula, dolencias para las que tenía programada una intervención que fue suspendida al ser trasladado de centro de detención.
Un abogado residente en Londres que trabaja para la misma empresa que Magnitsky ha denunciado recibir amenazas de muerte por mensaje de texto relacionadas con la muerte de su colega. El texto de los mensajes, los arañazos en el cuerpo y la negativa a realizar una segunda autopsia antes de enterrar el cuerpo llevan al empleador del letrado, Hermitage Capital a concluir que fue asesinado.
Esta muerte marca un punto de inflexión para la periodista Yulia Latunina en cuanto al choque de intereses entre miembros del Gobierno y la libertad empresarial en el país. La muerte de un abogado ajeno a la lucha política y ajeno a la oposición democrática lanza un mensaje desolador para cualquiera que desee trabajar en Rusia y da al traste con cualquier expectativa de modernización del país, añaden los profesores Sergéi Guriev y Alej Tsyvinsky. Sin respeto a la vida, poco importa lo demás, apuntan.
Una disputa con el Servicio Federal de Aduanas amenaza los beneficios y los planes de inversión de Gazprom. La justicia búlgara se dispone a investigar a un ex ministro de Economía por firmar acuerdos desfavorables de suministro de gas con Rusia.
Moscú ha mandado una nota al ministerio de Asuntos Exteriores japonés pidiendo una respuesta a la declaración del gobierno nipón del pasado martes que considera que Rusia “ocupa ilegalmente” las Islas Kuriles, ocupadas por Moscú al final de la Segunda Guerra Mundial. Ambos estados no han firmado un tratado de paz desde el fin de la contienda.
Hallados los cuerpos decapitados de un detective de policía y un agente judicial en el maletero de un coche cerca de Nalchik, Kabardino-Balkaria, en el Cáucaso. La policía acusa a los insurgentes islamistas.
El coronel Viktor Baranets reflexiona sobre los posibles cambios en la doctrina nuclear rusa y el proceso de reducción de cabezas nucleares con Estados Unidos.
Ucrania
Moscú y Kiev han acordado reducir en un 35% la cuota de gas de compra obligada para Ucrania en 2010. El acuerdo sigue a la reunión el pasado de viernes de los primer ministro ruso y ucraniano Vladimir Putin y Yulia Timoshenko.
El Gobierno ucraniano autoriza la venta a España de derechos de emisión de CO2. Kiev no ha dado más detalles, pero el monto de la operación aprobada el mes pasado por Madrid alcanza los 30 millones de euros.
Bielorrusia
Rusia venderá gas a Minsk un 30% más barato que a otros países. La prensa rusa explica el descuento a partir de la propiedad de Gazprom de parte del sistema de distribución en el país vecino.
El presidente italiano, Silvio Berlusconi, primer líder occidental en visitar Minsk en una década. Lo hará el día 30.
Alexander Lukashenko, el presidente bielorruso, dolido por la rueda de prensa que su homólogo ruso, Dimitri Medvedev dio exclusivamente a la prensa de Minsk ¿Lo hizo para irritarme?, se lamenta el mandatario de Bielorrusia.
Armenia
Un grupo de estudiantes y clérigos acusa a Georgia de no proteger el patrimonio cultural armenio en sus fronteras en una manifestación frente a la embajada en Yereván.
El 17 de marzo, Lukashenko dio un discurso tan colorido y tan característico que supone un material excelente para analizar su personalidad. Tras un periodo bastante largo de autocontrol para que no se le escapara ninguna estupidez durante el periodo de mejora de relaciones con la Unión Europea, no pudo resistir la tentación de volver a cultivar enemigos dentro y fuera del país. Esta vez cargó contra los demócratas bielorrusos, los políticos europeos e incluso contra algunos países de la UE.
Algunos analistas políticos deducen que Lukashenko está explorando los límites dentro de los cuales puede continuar con la normalización de las relaciones con la UE. Sí, está es una suposición coherente. Pero todo estaremos de acuerdo en que no era el momento adecuado para hacer este tipo de comentarios, ya que, en ese momento, Europa estaba decidiendo si incluir a Bielorrusia en su política de asociación con Europa del Este. De modo que estos ataques verbales deben tomarse más bien como una descarga de ira irracional contra sus oponentes.
Fijémonos en las construcciones verbales de su discurso que muestran claramente su personalidad, su percepción del mundo y sus tendencias mentales.
A una pregunta sobre la suspensión de la prohibición de visados a altos funcionarios del régimen durante los próximos nueve meses, Lukashenko respondió: “Gracias, está bien. Pero este asunto no es ni sobre funcionarios ni sobre Lukashenko. Si los europeos creen que pueden atarnos a todos, gracias a las señales de sus agentes de hielo*, y zarandearnos y empujarnos todo el rato adelante; en esta situación, no podemos tener diálogo alguno”.
Las palabras acerca de los europeos que nos “zarandean y empujan todo el rato adelante” es son un ejemplo de la tendencia habitual de Lukashenko a retorcer los hechos malinterpretándolos. Le gusta presentar los hechos como si naciones enteras u otras entidades pensaran día y noche en cómo hacerle daño y él, el héroe nacional apoyado por el 90% de la población (aunque, en realidad, escasamente la mitad), oponiéndose a los enemigos traicioneros.
“De hielo” es la traducción literal de una forma habitual que tiene de referirse a los demócratas y, en general, a cualquiera que se oponga a sus ideas o intenciones. Cualquier opositor es su enemigo personal. Lukashenko no tolera que cualquiera tengo una opinión propia distinta a la suya. En el argot ruso actual (no es una palabra normativa) una persona “de hielo” quiere decir cercano a un lobby o fideo.
La forma de referirse a sí mismo muestra también su tendencia a sobrevalorarse. Cuando es entrevistado o pronuncia discursos en público, suele referirse a sí como, por ejemplo, “Lukashenko prometió el año pasado” o “Lukashenko no permitirá que esto o aquello ocurra”. La siguiente frase del mismo discurso es un ejemplo más de autorreferencia: “Algunas figuras prominentes, que sacamos de la cárcel, chillan en público que hay necesidad de pedir a las autoridades, a Lukashenko, que aprieten más, que atormenten en este periodo de crisis”. Con el sarcástico “algunas figuras prominentes”, que él “sacó de la cárcel”, se refiere al ex candidato presidencial Alexander Kazulin. El profesor Kazulin, ex rector de la Universidad Estatal de Bielorrusia, fue acusado de vandalismo y encarcelado por cinco años y medio en un caso prefabricado. Fue liberado el 16 de agosto de 2008 tras larga presión ejercida por la UE y, sobre todo, por Estados Unidos, que incluía sanciones económicas contra empresas bielorrusas, controladas por Lukashenko.
Lukashenko mayestático

Según Lukashenko, “si Europa quiere cooperar con Bielorrusia a partir de los principios que acordamos con Solana, que quiere ver a Bielorrusia en la gran familia europea, estamos preparados para ello”.
Recordemos que la visita de Solana en febrero resultó demasiado complaciente. Solana llegó a decir que Bruselas no pone condición alguna para la normalización de las relaciones. Probablemente, como el viejo diplomático que es, no quiso asustar a nadie en una normalización incipiente. Pero Lukashenko lo interpretó como un triunfo de su política hacia la UE, concretada en la colaboración pragmática en las áreas del tránsito, inversión, inmigración, etc., pero sin referencia alguna a las libertades civiles o a los derechos humanos. Una postura flexible de Bruselas ha sido interpretada como una muestra de debilidad. En consecuencia, ha c omenzado a orientar el diálogo en sus propios términos. Esto también es bastante característico de él: presionar más y más tras concluir que el interlocutor es débil. No se puede hacer concesiones con él.
La oposición democrática bielorrusa, reunida con funcionarios de la UE, declaró la ausencia de progresos e el campo de la democracia y los derechos humanos en Bielorrusia y se opuso categóricamente a la inclusión de Bielorrusia en la agenda europea de asociación con Europa del Este y a la invitación al dictador a la Cumbre de la UE en Praga.
“Eso no es oposición, eso es una quinta columna, son los enemigos del pueblo bielorruso”, comentó sobre los demócratas. Esto es pura retórica soviética. El término “enemigo del pueblo”, junto al de “enemigo de los trabajadores”, “del proletariado” y “enemigo de clase” era corriente bajo el dominio blochevique cuando querían referirse a sus adversarios políticos reales o imaginados; a veces también a sus ex aliados. No olvidemos que Lukashenko emplea a menudo las palabras “pueblo bielorruso” y “yo” de manera intercambiable. Lo que Lukashenko percibe como bueno para él y su poder personal, siempre lo presenta como bueno para el pueblo bielorruso.
La conspiración permanente
“Tenemos una gran cantidad de información que debe permanecer clasificada. Si publicáramos todo sobre cómo trabaja la oposición en Bruselas, Estrasburgo, otras capitales europeas y en América, quedaríais horrorizadas”, añadió. Esta afirmación muestra su tendencia a manipular a los demás y a explicarlo todo en términos de teorías de la conspiración. Ha habido varios momentos en la historia bielorrusa desde 1994 en los que Lukashenko ha prometido en público, con el gesto sereno, demostrar con vídeos varios acontecimientos. Pero nunca ha sido así, bien por su inexistencia o bien porque los hechos que las grabaciones contenían mostraban que había mentido.
La tendencia a ver conspiraciones en todas partes es una característica mental propia suya. Acerca de la crisis económica actual llegó a describirla en términos que hacían pensar que EE.UU. se la había inventado a fin de dañarle personalmente a él.
“Próximamente, haremos públicos algunos documentos en los que se puede ver cómo escriben a los europeos, qué deben exigirle a Bielorrusia… El daño que pretenden hacerle a nuestro Estado es grande”. Estas promesas, que nunca se materializarán, hechas con voz potente y sinceridad en los ojos muestran su extraordinaria habilidad para mentir de forma creíble. Durante un debate de televisión (al comienzo de su presidencia, antes del golpe constitucional, ya que hoy en día es imposible el debate público), afirmó que se había criado con los poemas de Vasil Bykov. Bykov es un escritor bielorruso muy popular, nominado al Premio Nobel de Literatura en más de una ocasión. Podemos decir que cualquier ciudadano bielorruso con educación sabe que Bykov, famoso por sus novelas, no escribió nunca un sólo poema. Pero como Lukashenko insistió tanto en antena sobre la poesía de Bykov con tanta seguridad, la audiencia resultó más proclive a creerle a él que a su rival, que pareció dudar de sus propios conocimientos.

En la cita anterior también puede apreciarse que, con “Estado”, Lukashenko se refiere siempre sí mismo y a su poder.
“Una vez hubimos tratado de llegar a un acuerdo con los europeos y el proceso a ir en la dirección correcta, se volvieron histéricos (…) Por borrachera, o por asuntos de drogas, todo empezó a salirseles por las orejas, por todos los agujeros”.
Esta palabras son un indicativo del nivel cultural del auto proclamado presidente. La falta de respeto y el desprecio por las convenciones sociales son otra de sus características. Nunca admite haber tomado la decisión equivocada. Son frecuentes las ocasiones en las que acusa al Gobierno títere, al primer ministro títere, a la oposición o a agentes externos sus propias meteduras de pata.
Cuando Lukashenko improvisa algún discurso, este suele estar lleno de los elementos que acabamos de examinar. La verdad sea dicha, una parte considerable de los bielorrusos absorbe sus mentiras, insultos y manipulaciones letárgicamente.En el mundo de dicotomías entre amigos y enemigos, con una prensa cerrada, las mentiras fabulosas son tomadas como una verdad revelada largamente esperada.
*”Helado” (оТмороженный), completamente congelado en ruso. Tiene una fuerte connotación peyorativa referida a agentes o grupos de presión.
Imágenes: Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia (arriba). Reunión con Javier Solana, responsable de la política exterior comunitaria, el pasado 19 de febrero (centro). El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos estrecha la mano de Lukashenko durante su encuentro el pasado día 30 de marzo (Daylife).