Viktor Denisenko (Vilnius) | 11 Octubre 2008 in Análisis | Comentarios (1)
Tags: democracia, diáspora, elecciones, emigración, Lituania, Viktor Denisenko
Durante estos días, varios funcionarios lituanos han expresado su preocupación por la baja actividad electoral de los ciudadanos que viven en el extranjero. El próximo 12 de octubre, las urnas no sólo abrirán en Lituania, sino en todas partes del mundo. Sin embargo, sólo una pequeña parte de los emigrados expresa su voluntad a través de las urnas. Teniendo en cuenta que el flujo migratorio sigue siendo considerable, la situación resulta preocupante.
Todo está listo para que los lituanos voten. No es difícil inscribirse para votar en el extranjero. Basta con enviar los datos de uno por correo electrónico o fax a la embajada o consulado, incluso el mismo día de las elecciones.
El mero hecho de que alguien esté registrado no implica que vaya a votar. Pero aún así, el número de los inscritos tampoco es muy alto. La mayoría de los electores en el extranjero residían en EE UU, según el censo de 2004. Hace cuatro años, 4.776 ciudadanos se registraron para votar, a pesar de que la diáspora en ese país es de más de medio millón de personas. El segundo país fue Rusia, con 1.594 electores y después, Alemania, con 1.278. Sólo 1.125 de los 200.00 residentes en el Reino Unido acudieron a votar y 287 de en Irlanda, de una comunidad de más de 100.000 personas.
Tampoco los 30.000 lituanos que residen en España pueden presumir de una gran conciencia democrática: solo 620 se inscribieron para las elecciones. De la misma manera que en el interior de Lituania, la actitud de los emigrados hacia las elecciones tampoco ha cambiado.
La pasividad de los lituanos residentes en el extranjero señala un hecho muy importante. Una parte importante de los emigrados se mantiene al margen de su propio país y pone todas sus ilusiones en su nuevo país de residencia. La vida política en Lituania deja de tener importancia para ellos.
Hace un tiempo, la pasividad de los lituanos emigrados podía explicarse por su situación de ilegalidad y el deseo de no tener nada que ver con institución oficial alguna. Desde que nos unimos a la Unión Europea en la primavera de 2004, algunos países europeos abrieron sus mercados laborales a los nuevos estados miembros. Hoy en día, quienes dejan Lituania por un futuro mejor tienen muchas más oportunidades de integrarse con éxito en los países de Europa Occidental.
Esto ha favorecido la tendencia a residir permanentemente en el extranjero, comparse una casa allí, e incluso naturalizarse en el nuevo país, lo que supone la pérdida automática de la nacionalidad lituana. Al mismo tiempo, el Gobierno lituano ha puesto en marcha campañas para atraer de vuelta a los emigrados que han resultado un completo fracaso. Parece que tendremos que asumir que los que se han ido, están perdidos para siempre.
Viktor Denisenko (Vilnius) | 3 Octubre 2008 in Análisis | Comentarios (0)
Tags: emigración, globalización, identidad, inglés, Internet, lenguas, Lituania, lituano, Viktor Denisenko
Desde el momento de la restauración de la independencia en 1990, Lituania ha seguido una política lingüística concreta dirigida a preservar y desarrollar la lengua llituana. La conservación de la identidad lingüística es un tema particularmente sensible para los países no muy poblados. Lituania fue rusificada y polonizada en el pasado, pero resistió y mantuvo sus los rasgos arcaicos de su lengua, que la hacen muy similar a las lenguas proto-indoeuropeas. Sin embargo, los expertos ven un nuevo desafío para el lituano en el siglo XXI: una avalancha de lengua inglesa, que poco a poco está adquiriendo el estatus de lengua internacional.
La preocupación por el futuro del lituano fue expresada en una conferencia lingüística internacional, que tuvo lugar en el edificio del Parlamento en septiembre. El inglés fue acusado de ser una lengua “asesina”, que elimina otras lenguas. Las lenguas más extendidas poseen un potencial natural mayor, a pesar de la política lingüística de la UE, que tiende a crear igualdad de oportunidades para todos los miembros de la Unión.
Durante los últimos cinco años, Lituania ha atravesado un periodo de emigración económica. Muchos van a trabajar a los países más desarrollados de la UE. Una parte de ellos, decide quedarse en el extranjero. El flujo principal de migración apunta hacia el Reino Unido e Irlanda; varios se dirigen a España. Por esta razón, el inglés es percibido como “una lengua de oportunidades para el futuro” en la conciencia pública de los lituanos. Los padres intuyen que es más importante para el niño aprender inglés que una de lengua materna. Muchos piensan que esto dará más oportunidades al niño.
Un elemento más que está afectando a la alfabetización de los jóvenes es Internet. Los ponentes señalaron que los espacios virtuales crean una forma simplificada de lenguaje, una jerga de Internet, a menudo basada en el inglés. Por ejemplo, la ortografía lituana contiene contiene algunos caracteres especiales para ciertas vocales y consonantes (vocales nasales, etc). Se ha observado que una parte considerable de los usuarios de Internet lituanos no los emplea en sus cartas, limitándose al alfabeto latino básico. A veces lo hacen para evitar problemas de codificación; otros, simplemente lo encuentran más sencillo. Los lingüistas no se ponen de acuerdo sobre hasta qué punto esta tendencia es perniciosa para la lengua, pero creen al mismo tiempo que hay que prestarle más atención a este fenómeno.
La lengua es uno de los elementos más importantes de identidad nacional en una Europa más unida, con una divisa común extendiéndose por todo el espacio europeo y con fronteras transparentes. Es difícil concluir si debemos temer o no a la globalización. Nadie discute que hablar varias lenguas sea una ventaja, pero la pérdida de la lengua materna puede ser considerada una tragedia. Es probable Lituania, como país pequeño con sus 3,5 millones de habitantes, en comparación con otros, la posibles consecuencias de la globalización parezcan sobredimensionadas.
Nota: La mayoría de los ciudadanos de Lituania puede hablar al menos una lengua extranjera. El censo de 2001 señala que cerca de 2,1 millones habla ruso. La mayoría de estos hablantes pasó buena parte de su vida bajo la URSS, con el ruso como lengua dominante. Unos 600.000 hablan inglés, la mayoría son jóvenes, a los que el inglés abre nuevas oportunidades. Otras lenguas, como el polaco, el alemán y el francés, están bastante extendedidas. (V.D.)