El proyecto de La mirada al Este (I)
Un buen día de agosto de 2008, en plena invasión rusa de Georgia, apareció un blog en Wordpress llamado La mirada al Este. Nuestra primera entrada daba cuenta de cuanto estaba ocurriendo en Georgia en eses momento. A lo largo de los últimos quince días de agosto, publicamos apasionados resúmenes de cuanta información estaba disponible sobre la guerra y prácticamente en el mismo día. A veces, tan sólo a las pocas horas de haberse producido los hechos. Nacía así La mirada al Este, un intento por contar con el mayor detalle la realidad de los países postsoviéticos, tan rica, compleja y apasionante como cercana y ampliamente ignorada en nuestra esfera linguística.
Surgió entonces la idea de contar con fuentes locales. Hacía tiempo que venía dándole vueltas a que buena parte del futuro del periodismo internacional estaba en contar con un buen equipo de fuentes locales a los que acudir para contrastar las informaciones de agencia y obtener una visión de conjunto. Internet pone literalmente al mundo entero a nuestro alcance: entre los mil millones de personas conectadas tiene que haber más de una que nos pueda ser de interés.
Mi amigo Aleg Pershanka respondió entusiasmado, feliz de encontrar un canal para contar al mundo de habla hispana las tropelías del régimen personalista que se ha apropiado de su país. Poco a poco, dimos con Viktor, Julia, Azniv, Eithne, Juan, Alí y Valeria. Entonces comenzó la locura de coordinar a un equipo multinacional en el que cada uno tenía su vida. La locura era, y es, que no contaba con ningún tipo de financiación. Pero ese es un tema del hablaremos más adelante.
El experimento salió bastante bien, tanto que adquirimos dominio y alojamiento propios. Publicamos cuanto hay nuestros archivos y nos hicimos un pequeño hueco en la blogosfera hispana. A la vez, entendimos cuánto nos queda por aprender todavía para entender qué es un blog y cómo funciona un medio, aunque sea uno modesto, basado en Internet. A finales de abril, por razones personales, tuve que abandonar La mirada al Este por unos meses. Finalizaba la primera etapa, tras siete meses y cien entradas redondas de análisis e información de primera mano sobre la región.
