La crisis alimenta la oposición

Por § 24 noviembre, 2008 § 3 comentarios

(Valeria Mingova es periodista rusa especializada en el sistema financiero. Trabaja en el diario Respublika desde hoy contribuirá a La mirada al Este con una columna semanal sobre su país)

 

valoresbolsamoscuEl resonar de las palabras de estos días de Viachaslav Volodin, uno de los líderes del principal partido, Edinaya Rossia (Rusia Unida), en las que asegura que  la crisis financiera mundial apenas ha afectado al pueblo ruso, pero que lo hará exactamente a principios del año que viene, nos obliga a pensar cómo reaccionará la gente a esto.

Sí, es cierto: por el momento, la gente no se ha visto afectada ni por la amenazante inflación, ni por la devaluación ni por los despidos masivos; y cualquiera de estas opciones aterroriza a los peces gordos del país. Pero, como dicen los expertos: es cuestión de tiempo. Podemos estar seguros de que no nos matará de hambre, pero podría provocar la suspensión del aumento del subsidio de desempleo y de otras prestaciones sociales.

Y es fácil ver cuándo ocurrirá. Las elecciones regionales y municipales comenzarán en marzo en todo el país. Y, desde luego, nadie va a retener, recortar o cancelar ningún pago a las puertas de las elecciones. De hecho, el otro día, el primer ministro, Vladimir Putin, anunció que veinte regiones recibirían 2.000 millones de rublos (57,7 millones de euros) ¿Hace falta decir para qué dan este dinero? De hecho, el Gobierno presta dinero a la gente a cambio de lealtad. Una vez hayan obtenido la mayoría, el Gobierno pedirá que le devuelvan la deuda. Y cosas como el retraso en el pago de las prestaciones sociales y demás podrán ocurrir entonces.

Como aseguran algunos politólogos, todo esto podría acercar a la gente a la oposición. Nadie sabe en qué medida y qué podría ocurrir. Pero, como dice Nicolás Mironov, subdirector de una facultad de derecho rusa, el incremento del sentimiento opositor no debería hacerse notar más allá del próximo verano. 

Y esta vez no se opondrán sólo las clases más bajas, como se suele afirmar, sino la elite. No es difícil entender por qué. Si la gente no ha sentido casi la crisis, los oligarcas la notan ya sobre sus hombros. Las 25 personas más ricas de Rusia han perdido 237.700 millones de dólares (188.520 millones de euros) desde mayo, según la agencia Bloomberg. O lo que es lo mismo: entre el 50% y el 70% de la capitalización de sus activos. Es precisamente este grupo social el que apoya a las autoridades proclamando que se han dado todas las condiciones para movilizar la inversión y que, por fin, un Gobierno ha creado oportunidades para un crecimiento económico estable.

Los elogios se acabaron en cuanto aparecieron el caso Mechel y el conflicto georgiano y los inversores comenzaron a alejarse del mercado ruso. La incapacidad para proteger nuestra bolsa del derrumbe fue un golpe fatal. Como dicen nuestros analistas, todas las bolsas del mundo cayeron, pero sólo en la nuestra se produjo un crash (los índices perdieron lo ganado en los últimos 15 años y las cifras alcanzaron todos los mínimos posibles e imposibles).

El banquero convertido en opositor Alexander Lebedev apoyó la creación de un nuevo partido democrático dirigido por Mijaíl Gorbachov. Los analistas están seguros de que Lebedev dista mucho de ser el último en la lista. Tanto los ciudadanos corrientes como la elite necesitan un respaldo firme, tanto político como económico.

Pero las autoridades todavía pueden demostrar su utilidad. Depende de la presteza con que el Gobierno logre dar garantías a las empresas grandes y pequeñas (no sólo a las diez más grandes) y de con cuánta antelación logre prepararse para la próxima fase de la crisis, que sacudirá Rusia en febrero.

Si no lo consigue, cabe esperar que las masas se echen a la calle, todavía con la memoria fresca del desastre económico de 1998. Y los oligarcas estarán al frente de este movimiento ¿Por qué no? Teniendo en cuenta que el ministerio de Finanzas predice que la crisis durará al menos tres años y que las próximas elecciones parlamentarias serán en 2012, hay margen para formar una base opositora decente. Más aún teniendo en cuenta que el listón para acceder entrar en la Cámara va a descender del 7% actual al 5%.

 

Imagen: Letrero indicador de la cotización de la bolsa de Moscú (Wikipedia)


El presidente más viejo de Europa

Por § 21 noviembre, 2008 § Sin comentarios

 

El pasado 3 de noviembre, el presidente de Lituania, Valdas Adamkus cumplió 82 años. Es el jefe de estado más viejo de Europa. Nació en 1926 en Kaunas (la segunda ciudad lituana más grande más grande y capital temporal durante la ocupación polaca de Vilnius entre 1920 y 1939). Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, su familia emigró a Estados Unidos, donde Adamkus permaneció durante medio siglo. Se formó en ecología y recibió la medalla de oro de la Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU. por la calidad de su trabajo y el premio especial del Presidente de EE.UU. por servicios excepcionales. Poco después de que Lituania recobrara la independencia, regresó.

Ya estamos en el segundo mandato de Adamkus como presidente. Su primer mandato comenzó en 1998, convirtiéndose en el segundo presidente desde la recuperación de la independencia después de Algiradas Brazauskas. Perdió las elecciones para el segundo mandato frente a Rolandas Paksas, pero éste dejó el cargo al año y medio tras una moción de censura por supuestas filtraciones de material clasificado y otorgar la ciudadanía al empresario ruso Jurij Borisov a cambio de apoyo financiero. De modo que, tras las nuevas presidenciales de 2004, Adamkus regresó al cargo.

Lituania es una república semi-presidencial clásica. La influencia real del presidente en la vida política es limitada. Puede vetar cualquier ley que decida el Parlamento y devolverla para una segunda consideración, pero la Cámara puede votarla de nuevo y sortear así el veto. El presidente nombra y cesa a los funcionarios del Estado y, según la legislación, otorga la ciudadanía, condecoraciones, etc… Representar al país en la escena internacional también figura entre sus atribuciones.

Adamkus es un político popular. A menudo es citado como la “autoridad moral” de la política del país. Su apoyo es buscado por la mayoría de los partidos políticos. Él no milita en ninguno, aunque simpatiza más con los de derecha, sin perder margen para entenderse también con los de izquierda.

El presidente ha estirado al máximo su papel de jefe de Estado de una nación pequeña en la escena internacional. Contribuyó a calmar la situación originada durante la llamada Revolución Naranja en Ucrania a finales de 2004 junto al presidente polaco. También apoyó activamente a Georgia durante el último conflicto armado entre Georgia y Rusia. Esto encaja con el objetivo estratégico de Lituania de convertirse en un líder regional.

Las próximas presidenciales serán en 2009 y el próximo jefe de Estado no lo tendrá fácil. Adamkus es un político muy experimentado, que ha aprendido a encontrar compromisos junto a varias fuerzas políticas y con una autoridad consolidada en varios aspectos del funcionamiento del país.Es escuchado y muchos le hacen caso. Y esto es realmente una buena característica para un jefe de Estado. 

Vándalos procesados

Por § 20 noviembre, 2008 § Un comentario

kurapaty

El 11 de noviembre el departamento de Interior de Minsk abrió procesos criminales contra dos jóvenes que habían sido detenidos en una zona de Minsk llamada Kurapaty en la tarde del 1 de noviembre. Dos activistas democráticos habían retenido a los dos borrachos de 18 y 20 años que habían estado destruyendo cruces en el camino que lleva al monumento conmemorativo de las víctimas del estalinismo. Muchos dudaron que las autoridades fueran a presentar cargos, ya que imaginaron que el ataque había sido inspirado por las fuerzas especiales bielorrusas.

Kurapaty es una zona tristemente famosa en las afueras de Minsk donde, según varias estimaciones, entre 30.000 y 200.000 personas inocentes fueron ejecutadas entre 1937 y 1941 por la policía secreta soviética. La propaganda comunista aseguraba que las fosas comunes procedían de los crímenes nazis. Sin embargo, el historiador Zianon Pazniak (en el exilio desde 1996 y hoy dirigente de un partido opositor) investigó la zona a finales de los ’80 y demostró que el Ejército alemán nunca entró en la zona y que, por tanto, no pudo matar a nadie allí. El descubrimiento y la exhumación de restos humanos en 1988 dio fuerza al movimiento democrático e independentista en Bielorrusia durante los últimos años de la Unión Soviética.

En 1993, cuando Bielorrusia era una república parlamentaria (1991-1994), Kurapaty fue declarado patrimonio histórico y cultural de la República de Bielorrusia y descrito como: “El lugar de eliminación de las víctimas de la represión política durante los años ’30 y ’40 en Kurapaty”.

Cada año, en noviembre, en el Dziady, (el día de Difuntos en la tradición bielorrusa), cientos de personas visitan el escenario de los crímenes de la represión política soviética. La primera de estas manifestaciones, en 1988, reunió a decenas de miles de personas y fue dispersada brutalmente por la Policía. Este año, los activistas demócratas estaban de guardia y lograron detener a los vándalos.

El hecho es que las autoridades nunca investigan los numerosos actos de vandalismo que se producen en Kurapaty. El monumento traído por el presidente de EE UU Bill Clinton en 1994 con la inscripción “Del pueblo de EE UU al pueblo de Bielorrusia” ha sido objeto de daños más de una docena de veces hasta ahora. Hace tres años, aparecieron esvásticas y símbolos satánicos en las cruces de recordatorio, pero los autores nunca fueron encontrados. Así que esta es la primera vez que detienen a alguien y, notablemente, no ha sido la policía, sino activistas civiles, los que han detenido a los vándalos.

Varias ONGs se dirigieron en su día a las autoridades pidiendo más vigilancia para Kurapaty. En respuesta, el departamento de Interior correspondiente les pidió dinero para hacerlo. ¡Y eso que es un monumento nacional de primera categoría! 

No sorprende entonces que borrachos sin nada que hacer deambulen por Kurapaty y otros lugares de este tipo (hay muchos lugares recordando las matanzas soviéticas en Bielorrusia). Las autoridades, que tienen control sobre los medios y por tanto influyen en la gente joven, trataron de hacer lo mismo hace unos años. En 2001, bajo el pretexto construir una autopista, trataron de destruir el monumento. La gente que se plantó frente a las excavadoras y pasó noches en tiendas de campaña hasta que las autoridades renunciaron a su plan, salvó un lugar sagrado. Los funcionario de la administración de Alexander Lukashenka no reconocen Kurapaty como escenario de crímenes soviéticos contra la Humanidad y nunca lo mencionan en público.

Imagen: Cruces y piedra conmemorativa en Kurapaty (Wikipedia)

Material adicional:

- Reportaje fotográfico en el diario bielorruso Nasha Niva

- Entrevista y artículo con el profesor Pazniak sobre Kurapaty

¿Mucho ruido y pocas nueces?

Por § 19 noviembre, 2008 § 2 comentarios

 

La Iglesia Católica ha desempeñado un papel muy concreto en la historia polaca. Durante el periodo del reparto de Polonia, cuando Polonia estaba dividida entre Rusia, Prusia y Austria (1795-1918), fue el núcleo de la resistencia. Esto fue especialmente cierto en Rusia y Prusia, cuyos regímenes eran percibidos como más opresivos y donde las religiones eran el Cristianismo Ortodoxo y el Luteranismo, respectivamente. Esto, desde luego, contribuyó a facilitar la relación entre religión y política). Durante la Segunda República polaca (1918-1939), al Iglesia perdió algo de su significado anterior, pero lo recuperó rápidamente durante la República Popular de Polonia. En un país comunista, la religión estaba amenazada. Los nuevos amos de Polonia se dieron cuenta pronto de que la Iglesia era algo más que “el opio del pueblo”, lo que derivó en una lucha por el alma de los ciudadanos. Pronto se hizo evidente que el competidor, a diferencia de los nuevos gobernantes, sí estaba bien arraigado en su papel de eje de la vida social en torno a la que se terminaría configurando la resistencia.

Las autoridades comunistas intentaron acabar con este obstáculo de muchas formas, pero fracasaron en la mayoría de los casos. Nada salió de la creación de una Iglesia leal al Estado, sólo un grupo de laicos que, a pesar de las oportunidades que les dieron, nunca se convirtieron en un grupo de referencia. El arresto de un icono sagrado en peregrinación por el país para celebrar el milenio de cristianismo sólo consiguió enfurecer a la gente. Los impedimentos para la construcción de nuevas iglesias sólo lograron que las comunidades locales se implicaran más en las nuevas parroquias. Los intentos de reclutar la mayor cantidad posible de sacerdotes para el SB (Służba Bezpieczeństwa, el servicio de seguridad) mediante el soborno, el chantaje y las amenazas hacia monjes y sacerdotes funcionaron a veces, pero no a gran escala. Los ataques a los partidarios más fervientes de la oposición entre los curas, que culminaron en el secuestro y asesinato de Jerzy Popiełuszko, impulsaron una resistencia más fuerte y crearon un nuevo mártir.

Mientras tanto, los KIKs (Kluby Inteligencji Katolickiej), clubes de la intelligentsia católica se convirtieron en centros de pensamiento no sólo religioso, sino también independiente. La carta de los obispos polacos a los obispos alemanes abrió el camino a la reconstrucción de las relaciones con la Alemania Federal en 1960. En 1977, Adam Michnik, uno de los opositores de izquierda más prominentes publicó un libro, “La Iglesia y la izquierda” mostrando que el ateísmo político de la izquierda no se sostenía y resultaba improductivo y, por tanto, proponiendo una alianza. El temible cardenal Karol Wojtyła, percibido como un posible sucesor del primado Wyszyński, símbolo de la resistencia pacífica, fue elegido Papa en 1978.

Y así, la Iglesia Católica polaca ha entrado en la nueva República de Polonia con la gloria de los luchadores por la libertad. En 1990, volvió a haber clases de religión en los colegios (dando a luz a muchas polémicas posteriores). Pronto comenzó la lucha por una ley del aborto (en el periodo comunista se empleaba más bien como un anticonceptivo más); ahora es posible bajo los mismos tres supuestos que en España; pero, en la práctica, aunque el aborto quede amparado por la ley, resulta muy difícil encontrar un médico que lo prescriba y otro que lo lleve a cabo sin alegar la cláusula de conciencia. Esto ha producido un floreciente negocio de abortos clandestinos. Ninguna fuerza política consolidada sacará el tema del matrimonio gay por miedo a la posible reacción de la Iglesia.

Pero lo que ha quedado en discusión ahora es la devolución de las propiedades que la Iglesia perdió durante el periodo comunista. Desde 1991, la Comisión Estatal trabaja a partir de las solicitudes de las parroquias y órdenes. No habría ningún problema si las propiedades pudieran ser devueltas, pero, tras la nacionalización, solían ser destinadas a uso público y ahora no pueden ser devueltas. Así que los solicitantes buscan otra propiedad del Estado de valor similar a la perdida y la piden a cambio. La reprivatización va mucho más despacio para los otros propietarios. Un experto de los solicitantes tasa el valor de la zona, al Comisión no lo comprueba y otorga la propiedad sin informar a otras partes interesadas, como las autoridades locales, sobre el movimiento antes de ser legal. Y la decisión es inapelable.

En las últimas semanas, algunas ciudades han protestado porque la comisión ha otorgado terrenos en los que planeaban construir, por ejemplo, colegios o comisarías, y porque el valor de los terreno había sido subestimado (en Varsovia, los expertos de la Iglesia tasaron un área en 30 millones de zlotys y las autoridades locales en 240 millones). La ciudad de Cracovia prepara una demanda al Tribunal Constitucional, alegando que la imposibilidad de apelar viola la Constitución. Ya se habla de introducir nuevas normas para el trabajo de la Comisión, como una segunda opinión sobre el valor de la zona e invitar a participar a las autoridades locales y estatales dueñas del suelo. Todo va muy bien, pero llega demasiado tarde: sólo quedan por resolver una décima parte de las solicitudes. Y la Iglesia dice que no existe ningún tipo de conversación al respecto.

Nota

Por § 13 noviembre, 2008 § Un comentario

Por razones personales y editoriales, hemos mantenido un ritmo de publicación muy bajo en las últimas semanas. A partir del miércoles 19, La mirada al Este retoma su impulso original y vuelve a la información diaria sobre la región de la mano de nuevos colaboradores y fuentes.

Hasta entonces.

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